librería


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librería

1. s. f. COMERCIO Tienda donde se venden libros se pasa horas en las librerías de libros antiguos.
2. Mueble con estantes para colocar libros encontrarás ese libro en la tercera repisa de la librería. estantería
3. OFICIOS Y PROFESIONES Profesión de la persona que vende libros.
4. Colección de libros o conjunto de ellos tiene una fantástica librería de textos medievales. biblioteca
5. Argent. COMERCIO Comercio donde se venden cuadernos, lápices y otros artículos de escritorio.
6. INFORMÁTICA Conjunto de subprogramas que independientemente realizan un cometido determinado, pero que se agrupan en un archivo o fichero, porque todos ellos se refieren a un mismo tema.

librería

 
f. Biblioteca (local y conjunto).
Establecimiento donde se venden libros.
Oficio de librero.
Mueble con estantes para colocar libros.

librería

(liβɾe'ɾia)
sustantivo femenino
establecimiento o puesto donde se venden libros una librería especializada en filosofía
Sinónimos
Traducciones

librería

libreria

librería

livraria

librería

knihkupectví

librería

boghandel

librería

kirjakauppa

librería

knjižara

librería

書店

librería

서점

librería

boekwinkel

librería

bokhandel

librería

księgarnia

librería

bokhandel

librería

ร้านหนังสือ

librería

kitapçı

librería

hiệu sách

librería

书店

librería

SF
1. (= tienda) → bookshop, bookstore (EEUU)
librería anticuaria, librería de antiguoantiquarian bookshop
librería de ocasión, librería de viejosecondhand bookshop
2. (= estante) → bookcase; (= biblioteca) → library
3. (= comercio) → book trade
Ejemplos ?
n la librería del convento franciscano de Lima tuve, en 1884, oportunidad para leer un manuscrito de 21 folios con el siguiente título: — Carta que escribió el P.
De buena gana habría sacado copia íntegra del curioso manuscrito, que ha desaparecido ya de la librería; pero tuve que limitarme á hacer un extracto de los principales milagros que el autor consigna.
Yo renegaba, maldecía mi suerte...me costó una enfermedad física la idea de que al regresar a mi patria encontraría únicamente un pedacito de tierra, que cubría aquel cuerpo santo. Al pasar por una librería vi una obra de Allan Kardec.
Dos décadas después ya teníamos, aparte de otras escuelas primarias, un par de cátedras de enseñanza secundaria y en proyecto que al parecer no pasó de tal, una biblioteca real o pública que debía formarse con los dos mil volúmenes de la librería de los jesuitas expulsos, librería que – digámoslo de pasada – ya venía sirviendo de muchos años atrás para difundir cultura en el vecindario.
Había estantes repletos de libros clásicos y de teología, y otra librería con tratados de magia: de Paracelso, Alberto Magno, Tritemius, Ilermes Trismegisto, Boreilus y demás, en extraños caracteres cuyos títulos no fui capaz de descifrar.
Por el momento, el nuevo abecedario estaba sólo en manuscrito, guardado en el gran armario-librería, junto a la vieja cartilla impresa; aquel armario que contenía tantos libros eruditos y entretenidos.
gr: sobre magnetismo animal y tratados sobre la felicidad humana fundada en el cumplimiento de los deberes religiosos y morales. Esta librería se colocará en dos salones que dispondrá el dueño de la casita.
Y hasta aquí la felicidad serena que se refleja en su primer libro: “Rumores de mi huerto” (1908). En 1912 la librería de la Viuda de Ch.
¿Será el público el que compra la Galería fúnebre de espectros y sombras ensangrentadas, y las poesías de Salas, o el que deja en la librería las Vidas de los españoles célebres y la traducción de la Ilíada?
Era, para todos nosotros, un señor algo huraño, tímido entre gentes, vestido con el descuido propio de los sabios; y a lo mejor no le veíamos en tres años, a no tropezarle casualmente en alguna librería de viejo o en los pasillos de alguna Academia, un día de recepción...
Dejemos esta cuestión para mañana, porque ya estarás cansado de leer hoy: si mañana u otro día no tienes, como sueles, pereza de volver a la librería...
Juan de Dios Barco, uno de los huéspedes, el más mimado de las señoras por su acendrado cristianismo, as en el Apostolado de la Oración y malilla en los asuntos de San Vicente, regalóle al muchacho algo de su ropa en muy buen estado y un par de botines que le vinieron holgadillos y un tanto sacados y movedizos de jarrete. Juancho le consiguió con mucha rebaja los textos y útiles en la Librería Católica y cátame a Periquito hecho fraile.