Ejemplos ?
(...Era su rubia cabellera como el ala de un ave que fuese una quimera...) Se han deshojado los rosales mustios y fatigados (...Oh sus manos liliales cuyos dedos cansados deshojan los males...) Y dijeron las hadas: "Tus dorados cabellos serán aúreo manojo del celeste trigal; en tus ojos pondremos zafirinos destellos, en tus ojos azules tendrás todo el Ideal." La brisa viene leve y nemorosa rizando el agua muerta del pantano y un surtidor romántico y lejano desata una elegía dolorosa.
A eso seguía un profundo silencio, sin que volviera a escuchar nada hasta el amanecer, como no fuera, si cabe mencionarlo, un leve sonido semejante a sollozos o suspiros, tan sofocados que resultaban casi inaudibles -a menos que se tratara de un producto de mi imaginación-.
La fastidiosa infección en un dedo que me tuvo tres días febril e impaciente, fue para ellas una absoluta prueba de la rabia que comenzaba, de donde su consternación, más angustiosa por furtiva. Y así, el menor cambio de humor, el más leve abatimiento, provocáronles, durante cuarenta días, otras tantas horas de inquietud.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar, y ya no usará nunca más!. Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso mecido por serafines de leve andar musical.
Y Moro, Esforza y viscontea culebra verán que nunca nadie se le atreve desde el remoto Indo hasta Ginebra, desde el Mar Rojo a la islandesa nieve; mas muerta, el reino ínsubro a la quiebra con perjuicio de Italia irá no leve; de suerte que será, tras de su ausencia, por ventura estimada la prudencia.
Es carga, y no caudal: carga tan pesada, que hunde al que se carga della; y al contrario, ninguna cosa que no sea muy leve la cargan, que en ella no se hunda.
Saqué mi reloj, pero no tenía cerillas. Oí el leve tic–tac de la pequeña pieza mecánica con una desconocida y extraña alegría. Parecía estar viva.
arte de noche, y no por cierto breve, huésped y visita el cuento lleva; acuerdan que, pues fue tesón no leve, io el rey de amor y de piedad gran prueba.
Y así, si he dicho en mil veces pasadas, de viva voz o con mi pluma y arte, que hay mal leve y hay mal amargo y fiero, piensa que lo que digo es verdadero.
Más fácil nos sería ver a nuestro lado a un muerto que deja la tumba para acompañarnos que percibir el más leve cambio en el rastro lívido de un film.
Los clásicos cuarenta días pesan fuertemente, sobre todo en mamá, y aún hoy, con treinta y nueve transcurridos sin el más leve trastorno, ella espera el día de mañana para echar de su espíritu, en un inmenso suspiro, el terror siempre vivo que guarda de aquella noche.
Pegó un salto de fiera y se abalanzó al jergón. No quedaba en él sino la depresión leve marcando el sitio del cuerpo. Un alarido ronco, profundo, como de animal herido, salió de la garganta de María Vicenta, al desplomarse al suelo con el ataque de nervios.