letargo


También se encuentra en: Sinónimos.

letargo

(Del gr. lethargos < lethe, olvido + argos, inactivo.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Estado en que viven algunos animales durante ciertas épocas, caracterizado por la disminución de la actividad del metabolismo y el reposo del animal.
2. MEDICINA Sueño prolongado producido por algunas enfermedades infecciosas, nerviosas o tóxicas. sopor
3. Sueño profundo y prolongado. modorra
4. Período de inactividad muchas industrias ya salen de su letargo tras la crisis.

letargo

 
m. pat. Síntoma de varias enfermedades nerviosas, tóxicas, etc., caracterizado por un estado de somnolencia profunda de la cual es difícil despertar.
zool. Estado de sopor en que viven muchos animales durante ciertas épocas.

letargo

(le'taɾγo)
sustantivo masculino
1. animales adormecimiento invernal de ciertos animales el letargo de los osos
2. persona estado de somnolencia prolongada y cansancio profundos El letargo es por falta de hormonas.
Traducciones

letargo

lethargie

letargo

Lethargie

letargo

léthargie

letargo

letargia

letargo

سبات

letargo

летаргия

letargo

嗜睡

letargo

嗜睡

letargo

SMlethargy

letargo

m. lethargy, torpor.

letargo

m lethargy
Ejemplos ?
Cuando nuestra nación deja de ser dinámica, cae de golpe en un hondísimo letargo y no ejerce más función vital que la de soñar que vive.
De quitasol, un pingo adoselado con tres cañas. Su hermano, mayor que él, no goza del sueño; sufre la postración de un letargo febril.
Cuando nuestra nación deja de ser dinámica cae de golpe en un hondísimo letargo y no ejerce más función vital que la de soñar que vive.
Pasó aquella noche y aumentó la calentura y aumentó el letargo; y Antonieta, que así se llamaba la madre, no se movió del lado de la cama ni dejó de rezar.
Los franceses, aterrados, estúpidos, clavados en sus sillas por insoportable letargo, creyendo que la muerte de que hablaba el español iba a entrar en aquel aposento en pos de los amotinados, hacían penosos esfuerzos por levantar los sables, que yacían sobre la mesa; pero ni siquiera conseguían que sus flojos dedos asiesen las empuñaduras: parecía que los hierros estaban adheridos a la tabla por insuperable fuerza de atracción.
Al fin miramos a nuestro rededor, consultamos nuestras conciencias, levantamos nuestras frentes, sacudimos nuestro letargo, nos inspiramos en nuestras convicciones, dirigimos los ojos hacia la bandera de la patria, y el pueblo ha recuperado su dignidad y se halla dispuesto a sostenerla, aleccionado por el pasado.
¡Qué diantre!... -tartamudeó el Capitán, entornando los ojos, como si volviese a su letargo. Pero muy luego se notó que ya respiraba con la libertad y fuerza del que duerme tranquilo.
Con este motivo uno de los primeros objetos a que se dirige la comisión de usted es proteger esta deserción valiéndose para ello de cuantos medios le sugiera la prudencia y como mi corazón se horroriza en emplear las armas del Rey con unos vasallos suyos, y hermanos nuestros, que están ilusos, y seducidos por sus caudillos no aspiro a batirlo más, y sólo a que vuelvan del letargo en que se hallan abriéndoles de nuevo el camino, pues para castigo les basta a los soldados el día de ayer, y a los jefes les tocará a su tiempo; por esto es que prevengo a usted que no empeñe acción alguna, si bien se comportará con la distinción con que hasta aquí en caso de ser atacado, teniendo presente en éste el dicho antiguo, de ni la busques ni la excuses.
Erguida y quieta como una estatua, permanecía la joven al pie del ensangrentado lecho con los ojos fijos en el rostro blanco y afilado, semejante al de un Cristo de marfil, de aquel valeroso guerrero a quien tanto admiró por la tarde, y de esta manera esperaba con visible zozobra a que el sin ventura despertara de aquel profundo letargo, que podía terminar en la muerte.
Hasta que al fin, rendido a su fatiga donde más no podía se sentaba, y en penoso letargo reposaba, y a su juicio volvía: aunque siempre quedaba presa infeliz de su fatal manía.
Y luego, sacudiendo de pronto su letargo, y llegando hasta incorporarse en la cama, dijo con voz entera y vibrante, como si ya estuviese bueno: -¡Seamos claros, señora!
De este estímulo queda el reposo perturbado, y el alma, sacada ora en un punto, ora en otro, de su letargo, funciona un momento con la parte despertada, para volver luego al reposo.