Ejemplos ?
Hoy, cuando la conducción lectora se centra en la práctica social de los textos escritos a los cuales, niños y niñas suelen estar habituados (letreros, carteles, anuncios, cómics, canciones, adivinanzas, acertijos, trabalenguas, cuentos, revistas, periódicos, etcétera) y se arranca de lo más viable: su nombre y el de los demás, el profesorado se angustia porque le da la impresión de no poder hacerlos aprender a leer al escapárseles de la mano, en dispersión incontrolable, las palabras que constituyen tales textos.
Sólo basta descubrir el hilo conductor del enfoque y la clase de español deviene un abanico de creatividad que acrecienta las competencias cognitivo-lingüísticas del alumnado: esto es, desde un foco rector contextualizado en la Naturaleza, en la sociedad o en la cultura, se lanzan cuestionamientos a través de un foco introductor que despierta dudas y retos cognitivos, se efectúan negociaciones de significados, transacciones conversacionales e interacciones simbólicas o reales; lo cual lanza a los educandos a la búsqueda significativa, investigadora y lectora de textos de todo tipo necesarios...
Desde una lectura semiótica, que trascienda la amada página de un libro, que se arme de signos para descifrar otros, se pretende fomentar en el educando, la conciencia de comprender y saber elegir solidaria y creativamente la información que conduzca la libertad y voluntad transformadora de las nuevas generaciones de estudiantes. Tal destreza lectora es obligatoriamente necesaria también para los sobrevivientes finiseculares.
Tampoco puedo argüir que soy pariente de William Hart, como me preguntaba una lectora que le daba por la fotogenia y sus astros; mas tampoco me agrada que le pongan sambenitos a mi apellido, y le anden buscando tres pies.
Por más que muchas veces me he preguntado si todo aquello no sería un caso de neurosis literaria, un ‘’tic’’ del vasto pródromo de la mujer nueva, de esa maquinilla ilustre e iletrada, lectora a ratos y a saltos, que se llena de sabiduría sin cimientos y masca novelas como si mascara goma perfumada.
Pero bueno, cuando uno ve entonces a estas cadenas nacionales del miedo y del desánimo…No sé si les pasó desapercibido el otro día un articulito que salió ayer, yo que soy lectora, porque leo todo últimamente, hay un articulito en La Nación, me mira la corresponsal de La Nación en Casa de Gobierno, ¿qué tal, Mariana, cómo estás?
¡Soy un infame, sí, soy un infame! ¡Ahórcame, lectora: este es mi cuello! VI Aquella noche, cuando fui á casa de mi adorado tormento, me sorprendí al no encontrar al gato sobre sus rodillas.
La lógica debía articular, por tanto, toda interpretación en pos de ser adecuada y, otra rama del saber, la Hermenéutica, habría de atender a las aportaciones de la Lógica para cumplir mejor su cometido de “lectora” y de interpretadora.
l poeta español don, autor de un drama que lleva el mismo título de esta tradición De cómo Mariquita Martínez no quiso que la llamasen Mariquita la pelona Allá por los años de 1731 paseábase muy risueña por estas calles de Lima Mariquita Martínez, muchacha como una perla, mejorando lo presente, lectora mía.
Con las prácticas sociales del lenguaje se pretende también fomentar en los educandos la creatividad en la producción e interpretación de textos y hacerlos partícipes de intercambios comunicativos, tanto orales como escritos, que demuestren su comprensión lectora y sus habilidades al redactar.
Así, la memoria operativa deviene un sistema complejo en el cual, estas funciones de procesamiento, control y almacenamiento al discriminar recursos limitados, muestran posibles factores determinantes en las habilidades cognitivas de los sujetos y las diferencias individuales entre ellos. Por eso, mientras más se lea, más fácil resulta la comprensión de textos pues hay un acrecentamiento de la competencia lectora.
¿Mía es la narración, ó lo es de un loco? ¿He traducido el lance, ó me ha pasado? Lectora, en puridad:— de todo un poco. Ella era una muchacha más linda que el arco iris, y me quería hasta la pared del frente.