lavarse


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Traducciones

lavarse

wash

lavarse

lavare
Ejemplos ?
Después salió a lavarse los ojos antes de volver a sentarse a su lado, para que al despertar la encontrara tranquilamente trabajando.
No se les permite ni aprender a leer, ni vestirse sino de andrajos, ni construir una casa cómoda, ni beber en cacharro nuevo, sino que primero lo han de desportillar. ¿Qué más? ¡Lavarse les está prohibido! -La humanidad -asentí- parece la misma en todas partes...
No había notado que se hallaba cerca del peligroso estanque, y en cuanto cogió su presa fue a lavarse las manos llenas de sangre.
10 Y cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de él, será inmundo hasta la tarde; y el que la llevare, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la tarde.
Además, te descubrirían y te llevarían a la cárcel. O tu padre, para lavarse de la deshonra, se vería obligado a cortarte la cabeza.
Seguramente se escogió la citada playa para que ella sirviera de excusado a las cien mil gentes concentradas en el vasto campamento, evitando así epidemias de tifo y otras enfermedades contagiosas; pero se ha condenado a los inmigrantes forzados a un estado deplorable de higiene personal: no tienen agua bastante para lavarse y apenas tuvieron agua potable los primeros días.
---- Hay militares de mala fortuna aunque sean generales; Melitón Hurtado es uno de ellos; la primera vez que pretendió lavarse los pies se los quemó, y cuando se dedicó al oficio de delator se puso en ridículo y perdió el aprecio del jefe y las propinas.
Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. 15.20. Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre. 15.21.
En este tiempo metióme en la cámara donde estaba el jarro de que bebimos, y díjome: “Mozo, párate allí y veras, como hacemos esta cama, para que la sepas hacer de aquí adelante.” Púseme de un cabo y él del otro y hecimos la negra cama, en la cual no había mucho que hacer, porque ella tenía sobre unos bancos un cañizo, sobre el cual estaba tendida la ropa que, por no estar muy continuada a lavarse, no parecía colchón, aunque servía del, con harta menos lana que era menester.
«¡Al fin!», exclamó Kovaliov y, de la alegría, estuvo a punto de ponerse a bailar, tal y como estaba, descalzo, por toda la habitación; pero la entrada de Iván se lo impidió. Enseguida pidió agua para lavarse y, mientras se aseaba, lanzó otra mirada al espejo.
El caudillo, después de lavarse por siete veces las manos y los sangrientos pies, recitando algunas oraciones misteriosas, emprende una difícil ascensión para llegar a la cima de las colosales rocas, cuya frente han ennegrecido los rayos y las tempestades, cuyas plantas besan o azotan las hirvientes olas del Océano.
Y alzando los hombros emprendió el camino de su casa. Era preciso lavarse, comer, dormir... El cuerpo no es de hierro, ¡qué demonio!