lar


También se encuentra en: Sinónimos.

lar

(Del lat. lar.)
1. s. m. Parte de la cocina donde se hace el fuego nos refugiamos en el cortijo al calor del lar. fogón, hogar
2. s. m. pl. Casa propia donde se vive la Navidad suele pasarse en los lares. hogar
3. s. m. MITOLOGÍA Dios protector del hogar doméstico.

lar

 
m. mit. En Roma, cada uno de los dioses de la casa o del hogar. Eran considerados como genios domésticos protectores.
Hogar (casa).
fig.La casa o el hogar.
pl. mit. En Roma, divinidades protectoras del hogar.
LARLiteratura Americana Reunida
Sinónimos
Traducciones

LAR

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LAR

لار

LAR

LAR

LAR

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LAR

LAR

SF ABR (Esp) (Jur) =Ley de Arrendamientos Rústicos
Ejemplos ?
—Tendrá hoy España (dice la ilustre hija de Galicia) hasta seis escritores que igualen á Montalvo en el conocimienta y manejo del idioma; pero ninguno que lo aventaje.— Y Caste- lar, según la feliz expresión de un crítico distinguido, (1) se arroja en brazos de Montalvo como si viera en él á Cervantes resucitado.
Iremos a escon-dernos en mi hacienda de Tixul. La Niña Chole me acarició con una mirada larga, indefinible. Aquellos ojos de reina india eran lánguidos y brillantes: Me pareció que a la vez reprochaban y consentían.
La piedra de armas y un largo epitafio, recordarían las hazañas del caballero, y muchos años después, su estatua de piedra, dor-mida bajo el arco sepulcral, aún serviría a las madres para asustar a sus hijos pequeños.
Es, pues, tan claro como el agua de puquio que sólo de 1555 a 1560 pudo haber limeñas hijas de padre y madre españoles, o de peninsu­lar e india peruana en condiciones de formar un núcleo capaz de imponer moda como la de la saya y manto.
Esc don Manuel Joaquín de Cobos fué autoridad muy popu- lar, y poseo una acuarela de Pancho Fierro que lo representa en traje de cabildante, con sombrero de tres candiles, bastón con borlas y espadín.
Con la misma pluma con que escri- biera, en 1807, el elogio universitario de Abascal; en 1812, el discurso contra los insurgentes del Alto-Perú; en 1816, el elo- gio del virrey Pezuela; y en 1819, la oración fúnebre por los prisioneros realistas en la Punta de San Luis, producciones todas de subido mérito literario; con esa misma pluma, repe- timos, escribió, en 1824, el sermón por los patriotas que mu- rieron en la batalla de Junín; el elogio académico de Bolívar, en 1826; el bellísimo artículo crítico titulado El Fmilico, en que puse al Libertador como ropa de pascua, y la tan popu- lar letrilla Sucre, en el año veintiocho, irse á su tierra promete...
La soledad y el hielo de su vida le acosan en este día en que se rinde culto a la familia, se prende el lar de los afectos y se piensan en los ausentes y en los muertos queridos.
Gentil sangre latina, el peso de esta carga no os asombre; no hagáis ídolo un nombre hinchado y sin cimiento; que el que derrote hoy gente riscosa a nuestro entendimiento pecado es nuestro, y no natural cosa. ¿No es éste el lar que vi yo el primer día?
El tío se encogió de hombros y, asomándose, descargó una vez más la escopeta a bulto. Luego corrió al lar y descolgó briosamente el pesado pote, que, pendiente de larga cadena de hierro hervía sobre las brasas.
Si tu no sabes mi querida espósa :::Hallar las mis ovejas dó sestean, :::Aballa tu ganádo presurosa, :::Y tus cabritos que pacer deséan. Aballar Vale tambien lo mismo que abatir, ò abaxar à tierra. Es voz antiquada. lar. Humo, aut solo asprigere.
Que no debe ser tan hondo su patriotismo, lo pregona elo- cuentemente que no han dudado un momento en convertir el so- lar de España en un charco de sangre, sacrificando cuantas vi- das sean precisas para saciar sus apetitos de mando, halagan- do de paso, con ello, a la alta burguesía y a la reacción ne- gra de los enemigos de toda li- bertad; que no sienten el menor cariño ni el respeto más insig- nificante por las instituciones republicanas, lo demuestra con toda claridad la decisíón y el coraje con que ponen en peli- gro su seguridad.
Las mutuas hazañas de aquel matrimonio endiablado se resolvían en una epopeya palpitante de pescozones a la aurora y escandaleras al ocaso. El cónyuge le prendió, junto al suyo, otro lar, con mucha leña y mucha llamarada.