languidez


También se encuentra en: Sinónimos.

languidez

s. f. Falta de espíritu, valor o energía su desánimo y constante languidez preocupaban a sus familiares. excitación
NOTA: También se escribe: languideza
NOTA: En plural: languideces

languidez

 
f. Flaqueza, debilidad.
Falta de espíritu, valor o energía.

languidez

(lan'giðeθ)
sustantivo femenino
cualidad de lo que es débil o falto de ánimo la languidez de la mirada
Traducciones

languidez

languor, lassitude

languidez

SF (= falta de espíritu) → languor (liter), lassitude (frm); (= debilidad) → listlessness

languidez

f. languor, languidness, exhaustion, lack of energy.
Ejemplos ?
Mira esta pintura, me decía, mostrándomela y paseando por las salas desiertas sus miradas curiosas y la languidez dejativa y rítmica de su cuerpo delicioso, que ondula como las palmas de nuestra tierra, al soplo del viento del mar.
Su oscura gorrilla de camino, parecida a la prolongada toca con que representan a Luis XI, acentuaba la expresión indiferente y cansada de su fisonomía y la languidez febril de sus ojos, rodeados de ojeras profundas.
Supongamos que fuese el istmo de Panamá, punto céntrico para todos los extremos de este vasto continente, ¿no continuarían éstos en la languidez y aun en el desorden actual?
Rosario, sentada en una mecedora, taconeaba nerviosamente, mientras el Niño, de pie y apoyado un codo en el tablero de mármol de la cómoda, contemplaba con algo irónica y acariciadora expresión a la hembra que, gracias a un aguacero providencial, había él conseguido unir para siempre a su buena o mala fortuna; a aquella tan codiciada por Joseíto el Melones, además de por su renombre, por su semblante de tez morena, por sus ojos rasgados y brilladores, por su agitanado perfil, por sus labios encendidos como pétalos de rosas, por su pelo negro y rizoso que caíale sobre la nuca en abullonados remolinos, por la voluptuosa languidez de sus movimientos y por la elástica gallardía de su cuerpo arrogante...
Míster Jack Maldon me estrechó la mano un poco fríamente, según me pareció, y con un aire de protección lánguida que me chocó bastante. En realidad su aire de languidez era curioso de ver en todo momento, excepto, sin embargo, cuando se dirigía a su prima Annie.
Y aunque en muchos lugares de estos escritos padece incorrecciones y negligencias, si lo hemos de juzgar por las leyes de la elocución oratoria, pues la languidez y redundancia de estilo en unas partes, y el desaliño y sequedad en otras, no pueden ocultarse al lector de gusto delicado; sin embargo debe considerarse Juan de Avila como ingenio criador en el idioma místico castellano, que enriqueció con numerosas y enérgicas voces, á cuya melodía y magnificencia no estaban acostumbrados los oídos en su tiempo.
Perezoso, con vacilante languidez, sus ojos el sopor les cubre: se marcha, en la quietud muelle, el rábido furor de su ánimo, pero cuando, de cara áurea, el Sol con sus radiantes ojos lustró el éter blanco, los suelos duros, el mar fiero, 40 y expulsó de la noche las sombras con sus vivos corceles, entonces el Sueño, de la despierta Atis huyendo, rápido se marcha; trepidante su seno, lo recibe la diosa Pasitea.
La joven Adela era sin duda alguna de las picantes; hermosa a sabiendas suyas y con una conciencia de su belleza acaso harto pronunciada, sus padres habían tratado de adornarla de todas las buenas cualidades de sociedad; la sociedad llama buenas cualidades en una mujer lo que se llama alcance en una escopeta y tino en un cazador, es decir, que se había formado a Adela como una arma ofensiva con todas las reglas de la destrucción; en punto a la coquetería era una obra acabada, y capaz de acabar con cualquiera; muy poco sensible, en realidad, podía fingir admirablemente todo ese sentimentalismo, sin el cual no se alcanza en el día una sola victoria; cantaba con una languidez mortal...
Este experimenta, primero, una languidez voluptuosa; después, un entorpecimiento general, y, por ultimo, sus párpados caen con el peso del plomo sobre sus pupilas, como una losa fúnebre sobre un sepulcro.
l día de su casamiento con: D Salustiano de Olózaga Aunque a la aurora temores, y al mismo sol dés enojos, te sientan con mil primores la languidez en los ojos, y en el cabello las flores.
El último era el más joven, de noble fisonomía, pálido, azules los ojos con languidez expresiva, castaño claro el cabello, alto, delgado, muy finas maneras, y petimetre sin dijes ni fruslerías.
Sus ojos, sin embargo, estaban llenos de una conversación más seria; y, mientras se esforzaban en encontrar frases banales, se sentían invadidos por una misma languidez; era como un murmullo del alma, profundo, continuo, que dominaba el de las voces.