lamento


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lamento

(Del lat. lamentum, gemido.)
1. s. m. Manifestación de un dolor físico o moral durante su terrible enfermedad no se le oyó ni un solo lamento. lamentación, quejido
2. MÚSICA Canto triste, que suele aparecer en las óperas.

lamento

 
m. Lamentación.

lamento

(la'mento)
sustantivo masculino
expresión de una aflicción con demostraciones de dolor proferir lamentos desesperados
Sinónimos

lamento

sustantivo masculino
Traducciones

lamento

Jammer

lamento

SMlament, lamentation (frm), moan, wail

lamento

m. lament, complaint.
Ejemplos ?
(Aplausos.) Quisiera ir directamente a lo que suele llamarse el "grano" y dividir mi intervención en dos partes que desgraciadamente, lo lamento de antemano...
No hay sima que oculte, ni montañas que cubran los secretos sucios y las infamias cobardes. El alma doliente de los presidios deja escuchar de cuando en cuando, con disgusto de los sicarios, su rugido o su lamento.
Aún recuerdo el dulce lamento con que habló en mi oído, temblorosos los párpados y estremecida la boca que me daba el aliento con sus palabras: —No debía quererte...
Uno diría bueno, van a ganar más los que tengan mayores capacidades, los que hayan estudiado más, los que sean más necesarios, ganarán más los médicos de hospitales, los investigadores del CONICET, los profesores de las universidades. No, lamento informarles que no es así.
Al realizar esta acción, espero que me he apresurado el inicio de ese proceso de sanación que tanto se necesita en Estados Unidos. Lamento profundamente cualquier daño que puedan haber sido realizadas en el curso de los acontecimientos que llevaron a esta decisión.
El canto de las nuevas liturgias es la combinación de siniestros ruidos que se anudan unos a otros en el extremo de sus ecos; la plegaria, el lamento, el silbido del látigo, el crujimiento de los huesos triturados por la herradura de los caballos, el rechinamiento de las puertas de los presidios, la maldición del sicario, la caída de los cuerpos en las aguas del mar, el chisporroteo de las rancherías incendiadas, el paso cauteloso del espía, el cuchicheo del denunciante, la risa del cortesano, el clamor de la adulación, el lloro de los pequeñuelos y el murmullo monótono de oraciones estúpidas ...
Y lo lamento porque más allá de entender el momento que se podría haber vivido, es claro que no tiene que analizarse la nulidad de la ley en base a si tuvo iniciativa, aprobación en las cámaras o promulgación, lo que debe analizarse es si los diputados de entonces podían sancionar una norma que violaba el 29 de la constitución nacional y no lo podían hacer, no lo podían hacer ayer, no lo podemos hacer hoy, no lo podemos hacer nunca y no lo podemos hacer, precisamente, a la luz del tratado que quiero ratificar.
Por eso yo lamento mucho que algunos compañeros diputados no me acompañen, todos sabemos que el proceso ha sido enormemente difícil pero todos sabemos que siempre hay tiempo para sanar y para curar las heridas.
Y vinculado a esto, no puedo soslayar la denuncia que efectuara quien en vida fuera el titular de la UFI AMIA, el fiscal Alberto Nisman, que por supuesto, lamento su muerte como lamento la muerte de cualquier argentino, de cualquier persona, de cualquier ser humano.
Nació así, el socialismo feudal, una mezcla de lamento, eco del pasado y rumor sordo del porvenir; un socialismo que de vez en cuando asestaba a la burguesía un golpe en medio del corazón con sus juicios sardónicos y acerados, pero que casi siempre movía a risa por su total incapacidad para comprender la marcha de la historia moderna.
Ardiendo la pobreza enclaustrada, rauda, por todas sus veredas; amparada por la brisa, impetuosa que se acrecienta; socavando esta cara doliente, oculta entre sus laderas. Vasto el desgarro del alma, atizado en estas vivencias; lamento que abarca la noche, perpetua de historias negras.
No se me ocurrió nada que decir en ningún sentido, y se me había quedado la boca absolutamente seca. El viento y los cables prolongaban la historia en un largo lamento desolado.