LAI

(redireccionado de lais)

lai

(Voz celta.)
s. m. POESÍA Breve poema propio de la edad media, de versos cortos, casi siempre de ocho sílabas, que relata una leyenda o una historia amorosa o cortés.
NOTA: También se escribe: lay
LAILiga Atlética Interuniversitaria
Ejemplos ?
43 También tomó David á Ahinoam de Jezreel, y ambas á dos fueron sus mujeres. 44 Porque Saúl había dado su hija Michâl mujer de David, á Palti hijo de Lais, que era de Gallim.
14 Entonces aquellos cinco hombres que habían ido á reconocer la tierra de Lais, dijeron á sus hermanos: ¿No sabéis como en estas casas hay ephod y teraphim, é imagen de talla y de fundición?
14 Después de esto envió David mensajeros á Is-boseth hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme á mi mujer Michâl, la cual yo desposé conmigo por cien prepucios de Filisteos. 15 Entonces Is-boseth envió, y quitóla á su marido Paltiel, hijo de Lais.
7 Entonces aquellos cinco hombres se partieron, y vinieron á Lais: y vieron que el pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado, conforme á la costumbre de los de Sidón; no había nadie en aquella región que los perturbase en cosa alguna para poseer aquel estado; demás de esto, estaban lejos de los Sidonios, y no tenían negocios con nadie.
29 Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais.
27 Y ellos llevando las cosas que había hecho Michâs, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron á Lais, al pueblo reposado y seguro; y metiéronlos á cuchillo, y abrasaron la ciudad con fuego.
28 Vino hasta Ajad, pasó hasta Migrón; en Michmas contará su ejército: 29 Pasaron el vado; alojaron en Geba: Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó. 30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anathoth.
Y cuando andubo con Flores pa ayudarlo en el gobierno, nunca craíba que el infierno, le caería con sus rigores; quince días los favores del Menisterio gozó: luego el gorro se apretó con sus dos Lais a los tientos, y a causa del tal ebento pa Güenos Aires templó.
De pronto llega Corina con la, túnica suelta, cubriendo con sus cabellos por ambos lados la marmórea garganta, cual se dice que la hermosa Semíramis se acercaba al tálamo nupcial, y Lais acogía a sus innumerables pretendientes.
Pero seiscientos hombres de la tribu de Dan, que preten­dían apoderarse de algún pueblo de la región para establecerse en él, que no tenían ningún sacerdote levita y lo necesitaban para que Dios favoreciese su empresa, fueron a la casa de Michas y se apoderaron de su túnica sacerdotal, de sus ídolos y de su levita a pesar de las protestas de aquel sacerdote y de los gritos de Michas y su madre. Entonces fueron, confiados, a ata­car al pueblo llamado Lais, que pasaron a sangre y fuego según su costumbre.
Lilit había encendido en el corazón de la pobre muchacha el fuego de Lais, y en sus sentidos la desvergonzada lubricidad de Mesalina.
Apenas tomaron a Jericó y a Lais, tuvieron entre sí una guerra civil, en la que la tribu de Benjamín fue casi enteramente exterminada, hombres, mujeres y niños, y solo quedaron de ella seiscientos varones: pero no queriendo el pueblo que se destruyese una de sus tribus, tuvo la ocurrencia para remediarlo de incendiar y degollar una ciudad entera de la tribu de Manases, en la que mató todos los hombres, todos los viejos, todos los niños, todas las mujeres casadas, todas las viudas, y solamente reservó seiscientas vírgenes, que dio a los seiscientos Benjaminitas que sobrevivieron, para recomponer su tribu, con el fin de que estuviese siempre completo el número de sus doce tribus.