límpido

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límpido, a

(Del lat. limpidus.)
adj. literario Que es totalmente transparente o no tiene manchas las límpidas y mansas aguas reflejaban las nubes; un límpido cielo les recibió al despertar . inmaculado, nítido

límpido, -da

 
adj. poét.Limpio, terso, puro, sin mancha.
Sinónimos

límpido

, límpida
adjetivo
1 limpio.
Limpio es voz corriente; límpido es voz docta.

límpido:

impolutoclaro, traslúcido, inmaculado, puro, cristalino, transparente, diáfano,
Traducciones

límpido

clair, limpide

límpido

límpido

límpido

limpid

límpido

清澈

límpido

清澈

límpido

čirý

límpido

ADJ (frm) → limpid
Ejemplos ?
Le parecía al mozo respirar el aroma de los bosques patrios, y veía claramente a la muchacha que lo miraba por entre los pétalos con aquellos ojos suyos azules y límpidos; y susurraba: -¡Qué hermosos son aquí la primavera, el verano, el otoño y el invierno!
31 De las penínsulas, Sirmión, y de las islas el ojillo, cuantas en los límpidos pantanos y en el mar vasto llevan los dos Neptunos, cuán gustosamente a ti, y cuán contento en ti te veo, apenas a mí mismo yo creyendo que la Tunia y los bitunos campos he dejado y te veo a ti, en seguridad.
El Guadalquivir, ancho y caudaloso, enviaba al aire límpidos vahos de frescura, regalados vapores que se impregnaban del azahar de los jardines y del jazmín de las rejas.
El abogado defensor perora, golpeando el pupitre con la mano; emborrona papel un escribano, mientras oye el fiscal, indiferente, el alegato enfático y sonoro, y repasa los autos judiciales o, entre sus dedos, de las gafas de oro acaricia los límpidos cristales.
Una vergüenza, una humillación dolorosa, la impulsaban a gritar: «No, no iré; no me vestirán de carnaval con la librea de lujo...» Pero los ojos preciosos, límpidos, de Enriqueta expresaban tan buena voluntad, tal afectuoso empeño de proporcionar a su profesora, por una noche, los goces de los privilegiados, que doña Consolación tuvo miedo de negarse a aquella humorada o gentil travesura.
Venía ésta a todo galope, y la muchacha hubo de subirse de un brinco a una de las altas piedras que sobresalían junto al puente, para no ser atropellada. Era casi una niña, delgada y flacucha, pero en su rostro brillaban dos ojos maravillosamente límpidos.
Y al cesar, por un momento, el rechino de la roldana y del molinillo de la represa, cuando sordamente suena, al caer a manojos, el agua, que se desploma en catarata sobre la represa vacía, se paran más cabezas, como soñando, en su actual penuria, de regueros abundantes y límpidos, vertidos, a hora fija, en aquel mismo lugar.
De los frescos y límpidos raudales el murmullo apacible; de mis canoras aves tropicales el melodioso trino que resbala por las ondas del éter invisible; los perfumados hálitos que exhala el cáliz áureo y blanco de las humildes flores del barranco; todo a soñar convida, y con suave empeño, se apodera del alma enternecida la indefinible vaguedad de un sueño.
Sus uñas se clavaban en su pecho hasta hacer brotar la sangre y el pedazo de cielo azul que percibía desde abajo le recordaba la visión de unos ojos claros, límpidos y profundos cuyas pupilas, húmedas por las divinas embriagueces, reflejarían en ese instante la imagen de otros ojos que no era la sombría y tenebrosa de los suyos.
La Madre Superiora sonreía oyendo a la monja, cuyos ojos azules y límpidos conservaban un candor infantil entre los párpados llenos de arrugas.
Cada una de sus hojas era tierna y de un verde jugoso, y cada flor, una hermosa cabeza de doncella, de ojos ya oscuros y llameantes, ya azules y maravillosamente límpidos.
Ese Dios de cuya mano brotó la creación y en un instante la alumbró con su soplo soberano, ese sol encendiendo rutilante: ese Dios cuyo afán, cuyo cariño paternalmente cuida del imperfecto ser que nace niño sin medios de guardar su débil vida; que el camino señala a los torrentes lo mismo que a los límpidos arroyos...