lágrimas

lágrimas

('laγɾimas)
sustantivo femenino plural
dolor físico o moral muy intenso No hay remedio para sus lágrimas.
Traducciones

lágrimas

gora
Ejemplos ?
Nuestro Salvador nos dio ejemplo del amor a la Patria, cuando derramó lágrimas sobre Jerusalén sabiendo los males que iban a venir sobre ella.
Y no lo digo yo porque sea yo la que la porteó a este valle de lágrimas, que lo mismo lo diría asín la hubiera parío Periquito el Catitero.
Algo oscuro se removía en el fondo de su ser; algo que era a la vez sentimiento y brutalidad, pena y protesta, y que se resolvió en lágrimas tardías, más que derramadas, exudadas por los encarnizados, durísimos ojos...
El pobre Capitán se sintió morir de ventura; un río de lágrimas brotó de sus ojos y exclamó, estrechando entre sus brazos a la gallarda huérfana: -¡Conque estoy perdido!
Si yo me libraba de ir al servicio, Juan Antonio hubiera tenío que dir y yo que casarme a escape contigo, es decir, farturarme en gran velocidá pa la mismísima gloria, pero es que de camino que yo me diba a la gloria, sus metía a ustedes en el purgatorio, porque yo, ya sin más que los siete reales de mi jornal, te diba a hacer pasar las de «Ivélica», y na más que de pensar que la niña de mis ojos no tuviera un trapito que ponerse, y que desayunarse con un mendrugo, y con un puñao de besos en la boca, no más que de pensar eso me lloraba el corazón lágrimas de sangre...
Ya sabes, Sócrates, lo que he venido a anunciarte; adiós y procura soportar con ánimo viril lo que es inevitable. Volviose derramando lágrimas y se retiró.
Hasta entonces habíamos tenido casi todos fuerza de voluntad para contener nuestras lágrimas, pero al verle beber, y después que hubo bebido, nos echamos a llorar como los otros.
No bien dejó de hablar Ramón, cuando me levanté y le dije, con lágrimas, con risa, abrazándolo, trémulo, yo no sé cómo: --¡Te debo la vida!
Con inocente coquetería se alisaba el pelo ondulado y se miraba en el espejo de tres lunas, cerciorándose de que las señales de las lágrimas se habían borrado del todo, después del lavatorio con colonia y el ligero barniz de velutina.
Todos los demás tienen la maldita costumbre de procurar entristecerme, de llorar, de quejarse y de hacer otras tonterías que me ponen de mal humor. Sólo V. me ha hecho reír: y si no fuera por esas lágrimas.... - Qué, ¡señor, si son de alegría!
Pero si hay algo que me asuste más que una mujer, es una señora, y, sobre todo, una señora inocente y sensible, con ojos de paloma y labios de rosicler, con talle de serpiente del Paraíso y voz de sirena engañadora, con manecitas blancas como azucenas que oculten garras de tigre, y lágrimas de cocodrilo capaces de engañar y perder a todos los santos de la corte celestial...
Isabel se detuvo a contemplar los hilitos del agua, a escuchar el musical ritmo, y recordó sus propias lágrimas, y sintió nuevamente preñados de ellas los ojos y rebosante el corazón...