kerosén


También se encuentra en: Sinónimos.

kerosén

s. m. Amér. Merid. QUÍMICA Queroseno, combustible derivado del petróleo.
Traducciones

kerosén

kerosene

kerosén

SM (LAm) kerosene SM (LAm) keroseno SM kerosina SF (CAm) → kerosene, paraffin
Ejemplos ?
En 1865, esto es, a sólo seis años de la perforación del primer pozo de petróleo en Pensilvania (EE.UU.), se constituía en el norte argentino la Compañía Jujeña de Kerosén, primera de tal género en nuestro país.
Era la época que se vendía kerosén en las bodegas y tiendas, entre ellas la de Doña Carmen Contreras y la Carnicería de Don José Antonio Zambrano.
Productos: etano, naftas, GLP, fuel-oil, gas-oil, gasolina, asfalto, kerosén Industria petroquímica: con una capacidad instalada de 3,4 millones por año.
Antes del hallazgo en Comodoro Rivadavia, en 1865 en la provincia de Jujuy se realizó una exploración para intentar hallar petróleo, y para ello en aquel año se formó la Compañía Jujeña de Kerosén S.A.
Leonardo Villa fue el primer empresario que intentó encontrar petróleo para su comercialización, pensando en el abastecimiento de kerosén destinado al alumbrado público.
En otro de los alzamientos que se diera en Queniquea - comenta Casanova - debieron sacar a Ayesterán en un cajón de maíz para poder salvarle la vida, ya que su cuartel fue atacado por bombas caseras de Kerosén.
Entre ellos se puede encontrar la “pelota tatá,” una pelota de trapo embebida en kerosén y encendida que se transforma en un balón de fuego que circula a punta pies entre la multitud.
Se establece el alumbrado público con faroles alimentados a kerosén, se instalan árboles en la plaza principal, se construye el Cementerio Central, ya que en un primer momento se encontraba donde está hoy la plaza Alem.
A la noche los vecinos se reúnen para participar de juegos y certámenes que a menudo tienen nombres tradicionales en guaraní. El más peligroso de los juegos es la “pelota tatá,” una pelota de trapo embebida en petróleo o kerosén.
Mientras había kerosén el fuego se mantenía pero cuando este se terminó, quedó un apiñamiento de carne humana a medio quemar que despedía un olor insoportable.
Los defensores, al ver el campo de batalla sembrado con tantos cadáveres, decidieron incinerarlos por cuestiones sanitarias y en lugar de utilizar maderas los rociaron con kerosén.
¡Ay, el claro querer sin la querella! Tu pan, tu sol, tus ojos, para el día; para la noche, kerosén y estrella. Para la noche de ponerte fría, cuando oíste subir de tus hinojos el llanto de mi verso que nacía.