juvenal

juvenal

adj. culto De la juventud.

juvenal

 
adj. Juvenil.
Díc. de unos juegos instituidos por Nerón.
Ejemplos ?
Durante la noche esta pasta se secaba y daba a la cara un aspecto de un barrado de yeso agrietado. Juvenal menciona esta pasta (lectorium) en su sátira 6.3.
También los clásicos Horacio y Juvenal influyeron bastante en la obra de Régnier a la hora de escoger los temas, así como Montaigne.
Es una novela dedicada al amor, inicia con la muerte de Jeremiah de Saint-Amour, un refugiado antillano inválido de guerra, y la del doctor Juvenal Urbino.
Se caracteriza por su inseguridad e incapacidad de soportar el sentimiento de culpa (necesita dejar clara siempre su inocencia). Es impulsiva, como cuando deja a Florentino o cuando acepta casarse con Juvenal sin amarlo.
García, periodista y poeta Juvenal Nestor Carreño Morales, escritor Victor Alfredo Queria Ventura, Político Ebanista y periodista Domingo Torero Fernández de Córdova, fundador del Patronato Cultural de Huacho y descubridor del sitio arqueológico de Bandurria Flor de María Drago Persivale, poetisa Domingo Mandamiento Sipán, héroe de la Guerra del Pacífico Félix B.
Este pueblo ha dado para todo; severidad para los viejos tiempos; austeridad para la República; depravación para los Emperadores; catacumbas para los cristianos; valor para conquistar el mundo entero; ambición para convertir todos los Estados de la tierra en arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacrílegas de su carruaje sobre el tronco destrozado de sus padres; oradores para conmover, como Cicerón; poetas para seducir con su canto, como Virgilio; satíricos, como Juvenal y Lucrecio; filósofos débiles, como Séneca; y ciudadanos enteros, como Catón.
En España (como en los pueblos de Oriente, donde la danza es expresión religiosa) tiene el duende un campo sin límites sobre los cuerpos de las bailarinas de Cádiz, elogiadas por Marcial, sobre los pechos de los que cantan, elogiados por Juvenal, y en toda la liturgia de los toros, auténtico drama religioso donde, de la misma manera que en la misa, se adore y se sacrifica a un Dios.
Por mejor decir, traslucimos la época en que la sátira, comprimida por todos lados, habrá de refundirse, de reducirse estrechamente en la jurisdicción de la crítica. Ésta es la razón por que ya en el día no admitimos de ninguna manera la sátira personal, la sátira de Aristófanes y de Juvenal.
Echemos una ojeada sobre el carácter privado de los escritores satíricos más conocidos, y dígasenos si la noble indignación de Juvenal contra el vicio está desmentida en su vida...
Homero les da patria al Mediodía, con su intérprete Estacio; Mela, de Arabia en el ardiente espacio; que el Sol, fénix, mayores monstros cría, puesto que, aunque confiesa tales nombres Aristóteles niega que son hombres; Ni en su Ciudad de Dios pasó en olvido el divino Africano los pigmeos, y Juvenal umbrípedes los llama, sin otros que han negado y defendido esta opinión, que divulgó la fama.
¿Es tolerable que los Gracos se quejen de una sedición? (Juvenal, Sátira II) (N. de la Edit.) ¿Quién puede permitir que los adoradores de Bismarck vituperen la subversión?
Se acostaba muy temprano para protestar a su manera contra las novísimas tendencias del teatro que no contaban para nada con él, con el antiguo Juvenal sociológico en tres actos y en verso.