Ejemplos ?
Y fué sana su hija desde aquella hora. 29 Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea: y subiendo al monte, se sentó allí.
Con unos pocos trae las faldas llenas, otros trae bajo el brazo hechos un lío; y muchos a un zurrón echa el malvado que, al uso del pastor, le cuelga a un lado. »Llevónos a la cueva que excavada habita junto al mar el monstruo ciego.
¿Cruzará ignotos países y cual tú, sombra viajera, tendrá los cabellos grises? Yo, entre tanto, junto al mar, esperaré tu venida y en un eterno esperar se me pasará la vida.
Hasta que fueron a la cocina del palacio, donde estaban guisando pescado en salsa dulce, e inflando bollos de maíz, y pintando letras coloradas en los pasteles de carne: y allí les dijo una cocinerita, de color de aceituna y de ojos de almendra, que ella conocía el pájaro muy bien, porque de noche iba por el camino del bosque a llevar las sobras de la mesa a su madre que vivía junto al mar, y cuando se cansaba al volver, debajo del árbol del ruiseñor descansaba, y era como si le conversasen las estrellas cuando cantaba el ruiseñor, y como si su madre le estuviera dando un beso.
Y desde aquel momento quedó curada su hija. 15.29. Pasando de allí Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. 15.30.
6. Este se hospeda en casa de un tal Simón, curtidor, que tiene la casa junto al mar.» 7. Apenas se fue el ángel que le hablaba, llamó a dos criados y a un soldado piadoso, de entre sus asistentes, 8.
EL CÍCLOPE. La escena representa las rocas de la ladera del Etna, ya junto al mar. Se ve la cueva donde el Cíclope vive y guarda sus rebaños SILENO Oh Bromio, por ti paso infinitos trabajos ahora y también cuando en la juventud mi cuerpo era fuerte.
y me dijo: "Cornelio, tu oración ha sido oída y se han recordado tus limosnas ante Dios; 32. envía, pues, a Joppe y haz llamar a Simón, llamado Pedro, que se hospeda en casa de Simón el curtidor, junto al mar." 33.
Vivía aún en el pueblo su recuerdo, pero no se borraba y no se borrará nunca, que junto al mar se acrecientan los dolores y los recuerdos perduran, porque los repite siempre el doloroso y eterno murmullo de las olas a las almas que saben escuchar sus cuentos, y luego se deshacen en la blanca espuma que va a besar la orilla...
Ya bajo el sol que calcina, ya contra el hielo invernizo, el bochorno y la borrasca, el agosto y el enero, los copos de la nevasca, los hilos del aguacero, siempre firme, siempre igual, impasible, casta y buena, ¡oh tú, robusta y serena, eterna encina rural de los negros encinares de la raya aragonesa y las crestas militares de la tierra pamplonesa; encinas de Extremadura, de Castilla, que hizo a España, encinas de la llanura, del cerro y de la montaña; encinas del alto llano que el joven Duero rodea, y del Tajo que serpea por el suelo toledano; encinas de junto al mar —en Santander—...
El alma suplicó, plañidera, pero el Pescador, sin hacerle caso, bajó saltando de risco en risco, tan seguro de pies como una cabra. Por fin llegó a la playa amarillenta junto al mar.
4.13. Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 4.14. para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 4.15.