juerga


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juerga

(Variante andaluza de huelga.)
1. s. f. Diversión bulliciosa acabamos montando una juerga en el despacho. jarana, jolgorio
2. correr o correrse una juerga coloquial Tomar parte en una fiesta, un alboroto festivo o una jarana es amigo de correrse una buena juerga el fin de semana.
3. tomarse algo a juerga coloquial Entenderlo como una broma y actuar en consecuencia se toma a juerga los suspensos, ya se dará cuenta de su error.

juerga

 
f. Diversión, jarana, esp. con canto y baile.

juerga

('xweɾγa)
sustantivo femenino
diversión grande con mucha animación y bullicio salir de juerga
Sinónimos

juerga

sustantivo femenino
diversión, jarana (col.), parranda, desmadre, farra*, fiesta.
Desmadre tiene un valor intensivo ya que designa una juerga desenfrenada.
Traducciones

juerga

jamboree, bash

juerga

حَفْلَة, فورة

juerga

oslava

juerga

fest

juerga

Schlag

juerga

bileet

juerga

fiesta

juerga

zabava

juerga

強打

juerga

강타

juerga

feest

juerga

balanga, Spree

juerga

farra, festa

juerga

vrakfest

juerga

งานฉลอง

juerga

cümbüş

juerga

bữa tiệc

juerga

聚会

juerga

SFbinge
ir de juergato go out for a good time
correr grandes juergasto live it up
¡vaya juerga que nos vamos a correr!we'll have a great time!
Ejemplos ?
Esta era mi situación cuando un arrendador general llamado D’Aucourt llegó para una juerga a la casa de la Fournier; como era uno de sus clientes, aunque más bien para muchachas de fuera que para las de nuestro burdel, se tenían grandes miramientos con él, y la señora, que deseaba que lo conociéramos, me avisó con dos días de anticipación para que le guardara lo que sabéis y que le gustaba más que a ninguno de los otros hombres que había yo conocido, podréis juzgarlo por lo que viene: D’Aucourt llega y, tras haberme contemplado, regaña a la Fournier por no haberle proporcionado antes una criatura tan linda.
Para esta juerga necesita a quince muchachas, y todas entre los quince y los diecisiete años, ni más ni menos; tiene empleadas a seis alcahuetas en París y doce en las provincias para buscarle todo lo que sea posible encontrar de más encantador entre las de esa edad, y a medida que las encuentran las reúnen como en criadero en un convento en el campo del que es el dueño, y de allí sacan a las quince necesarias para su pasión, que practica regularmente cada quince días.
No quise interrumpirte hasta que hicieras una pausa, pero, ya que ahora la has hecho, ruego que nos aclares dos o tres puntos esenciales de esta última juerga: cuando celebrasteis las orgías después de los encuentros por parejas, el abad, que hasta entonces sólo había acariciado a su bardaje, ¿fue infiel a éste y os manoseó?
La juerga que le propusieron era la última de su vida y a mí me corresponderá ofrecer el desenlace de esta parte de la novela de aquella hermosa muchacha.
Y el muchacho -muchacho perpetuo, aunque va frisado en los veintisiete- ni ha terminado sus estudios, ni quiere dedicarse a cosa alguna, ni se sabe con qué dinero anda siempre de juerga, paga en el café, concurre a los teatros, se presenta bien trajeado y, en suma, se conduce como si sus padres tuviesen una bonita renta y la necedad de derrocharla en mantener a un ocioso.
Se llama madame Guérin, hace dos años que la trato, y desde entonces no ha transcurrido una semana sin que me hiciese participar en una buena juerga.
-Porque esta noche hay juerga en ca de la Tururú, y estoy convidá a esa juerga, y no es cosa de que vaya con alpargatas valencianas.
que, sigún parece, él mismo, él en persona, en cuantito llegó a Málaga se vistió de pontificá y se fue en busca del bato de la Tururú y le pidió la Tururú como Dios manda pa su primer banderillero. -Ah, ¿y por eso será la juerga de esta noche?
-Porque si no has venido a hablar de casamiento, y amor no existe, ¿de qué tratamos sino de asuntos? Y yo conozco el estado de los tuyos y cómo te trae la juerga perenne en que vives.
Tanto, sin embargo, la mareó el sobrino, alborotado por el olor de juerga que exhalaba el barrio entero, las calles regadas de confeti, los chiquillos vestidos de demonios verdes, azotando a los transeúntes con el rabo, que acabó por decirle: -¡Ay, hijo!
Recibe a treinta mujeres en un día y a todas las hace cagar en su boca, se come los excrementos de tres o cuatro de las más bonitas. Repite esta juerga cinco veces a la semana, lo cual hace que vea a siete mil ochocientas muchachas por año.
La Guérin te recibirá, no te quepa la menor duda, te vio hace ocho días, cuando vino a buscarme para una juerga, y me ha encargado que te lo propusiese también y que por muy joven que fueses ella siempre hallaría dónde colocarte.