jinete


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jinete

(Del ár. vulgar zeneti, individuo de una tribu beréber llamada Zeneta.)
1. s. m. Persona que monta a caballo hicieron desmontar a los jinetes y retrasaron la hora de salida. jockey
2. EQUITACIÓN Persona que es diestra en la equitación a pesar de su empeño, jamás consiguió ser un buen jinete.
3. EQUITACIÓN Caballo de pura sangre.
4. EQUITACIÓN Caballo adecuado para ser montado a la jineta.
5. los jinetes del Apocalipsis RELIGIÓN Ángeles que eran ejecutores de la venganza divina, según san Juan.

jinete

 
m. mil. Soldado de a caballo que peleaba con lanza y adarga montado a la jineta.
El que es diestro en la equitación.

jinete

(xi'nete)
sustantivo masculino
1. hombre que monta a caballo con destreza un jinete diestro
2. militar soldado que va a caballo los jinetes de caballería
Sinónimos

jinete

sustantivo masculino
caballero, jockey, yóquey, yoqui, montado, caballero, amazona.
Yóquey es el que participa en las carreras de caballos; montado se aplica al soldado que usa caballo. Amazona es la mujer que monta a caballo.
Traducciones

jinete

rider, horseman/horsewoman, equestrian, horseman, jockey

jinete

žokej

jinete

jockey

jinete

kilparatsastaja

jinete

jockey

jinete

džokej

jinete

競馬騎手

jinete

경마 기수

jinete

jockey

jinete

jockey

jinete

dżokej

jinete

jóquei, Rider

jinete

jockey

jinete

คนขี่ม้าแข่ง

jinete

jokey

jinete

người cưỡi ngựa đua

jinete

SMhorseman, rider (Mil) → cavalryman
Ejemplos ?
El conde salió un día a paseo en el más fogoso de sus caballos, se desbocó éste, no pudo el jinete destribarse a tiempo, y se partió la cabeza contra el empedrado de la calle, ensuciándose la ropa de lodo, detalle que él hubiera sentido mucho saber.
Cuando el señor Cristóbal penetró al día siguiente en el pueblo jinete en su Careto, con las alforjas bien repletas de encargos y abierta la enorme sombrilla de seda roja para resguardarse del sol, variando el itinerario que tenía por costumbre seguir se dirigió hacia la calle donde Cloto vivía.
Se agarró fuertemente a la crin y se repuso poco a poco. -¡Heme aquí montado en el caballo del Emperador, como un jinete! ¿Qué digo?
-¿Cómo así? ¿Mi querido Jorge es ya marqués? -replicó el apeado jinete. ¿Murió al final el bueno de don Alvaro? ¡No extrañe usted que lo ignorase, pues anoche llegué a Madrid, después de año y medio de ausencia!...
Vigila, pues, carísimo Lucilio, y piensa como redoblarías la velocidad, si un enemigo te alcanzase por detrás, si sospechabas que un jinete se te acerca, pisando las pisadas de los fugitivos.
Y dicho esto, espoleó a su montura que, encabritándose al sentir el injusto castigo, pretendió despedir a su jinete, dominada por el cual, avanzó por el empinado repecho seguido de sus hombres que, abiertos en guerrilla, pronto se tuvieron que detener y parapetarse tras los árboles para contestar el nutrido fuego que a discreción les hacía desde la altura la gente del Petaquero.
¿Este cuidado de los dioses, es el mismo que el que se tiene por todas las demás cosas? Porque decimos todos los días, que sólo un jinete sabe tener cuidado de un caballo; ¿no es así?
En elogio de Casimiro Cajapaico, dice el marqués de Valle Umbroso en su ya citado libro:— -Era muy jinete, y el mejor enfrenador que he conocido: siempre que lo veía á caballo me daban ganas de levantarle estatua.
Joseíto, recto e inmóvil sobre su caballo, contemplaba el espectáculo sin que pudiera darse cuenta de aquellos a modo de dulces ceceos que modulaba al pasar cerca de él el plomo ya frío; sus ojos no se cansaban de mirar cómo el teniente esforzábase en dominar su caballo, que caracoleaba y arrancando chispas a las rocas al choque de sus herraduras, giraba espantado sin querer obedecer ni riendas ni acicate, impidiendo que su jinete pudiera resguardarse del fuego enemigo.
Muchas de las veces, los espacios que quedan entre los camellones constituyen abismos de muerte en donde sucumben los animales con carga y jinete.
Tan despacio avanzaba, que el jinete tuvo tiempo de observar sobre las cabezas de los tres jornaleros algo que le llamó la atención.
El valor diario o semanal de la fuerza de trabajo y el ejercicio diario o semanal de esta misma fuerza de trabajo son dos cosas completamente distintas, tan distintas como el pienso que consume un caballo y el tiempo que puede llevar sobre sus lomos al jinete.