jesuita


También se encuentra en: Sinónimos.

jesuita

1. adj./ s. m. RELIGIÓN Que es miembro de la Compañía de Jesús, orden religiosa fundada por san Ignacio de Loyola.
2. adj./ s. m. y f. coloquial Que se comporta con hipocresía y astucia no seas jesuita y díselo a la cara.

jesuita

 
adj.-m. catol. Díc. del religioso de la Compañía de Jesús. (V. Compañía de Jesús.)

jesuita

(xe'swita)
abreviación
religioso que pertenece a la Compañía de Jesús El cura de la iglesia es jesuita.

jesuita


sustantivo masculino
1. religión religioso que pertenece a la Orden de Jesús un monasterio de jesuitas
2. peyorativo persona que es astuta e hipócrita Es un jesuita y no se le puede creer nada de lo que dice.
Sinónimos

jesuita

adjetivo y sustantivo masculino
Traducciones

jesuita

jesuíta

jesuita

gesuita

jesuita

jesuiten

jesuita

jésuite

jesuita

jezuïet

jesuita

اليسوعية

jesuita

耶稣会

jesuita

耶穌會

jesuita

Jesuit

jesuita

イエズス会

jesuita

예수회

jesuita

Jesuit

jesuita

A. ADJ
1. (Rel) → Jesuit
2. (= hipócrita) → Jesuitic, Jesuitical
B. SM
1. (Rel) → Jesuit
2. (= hipócrita) → hypocrite
Ejemplos ?
De los siete mil habitantes del Callao, según las relaciones del marqués de Obando, del jesuita Lozano y del ilustrado Llanos Zapata, no alcanzó al número de doscientos el de los que salvaron de perecer arrastrados por las olas.
ntre los varones eminentes que llenaron de gloría á España por sus virtudes heroycas, fue uno el P. Diego Laynez, Jesuita. Nació en Almazan, pueblo de Castilla la Vieja, el año de 1512; y sus padres, que juntaban á su nobleza una decente fortuna, consultando con su inclinación, le enviaron á la Universidad de Alcalá, en donde, después de haber estudiado la Gramática latina y griega, y graduádose de Maestro en Filosofía, se dedicó á la Teología sagrada.
Todo esto lo encontré en vuestra esposa.» Carlos arrugó la frente. El jesuita bajó la suya y besó la mano al caballero. -Continuad, padre -dijo éste con sequedad.
-¿Un mártir, claro es? -Un mártir jesuita, sacrificado por los japoneses con todo género de refinamientos... Se conocen detalles sublimes de sus últimos instantes; no ha recibido nadie una muerte horrorosa con tanta entereza ni con más alegría.
Torrencio, Cruquio, Lambino..., Acron..., Porfirio..., Turnebo..., Mureto..., Erasmo..., Bond..., Minelio..., Rodelio..., Desprez..., Dacier..., el jesuita Sanadon..., Escalígero..., Ricardo Bentley..., Cuningham..., Heynsio..., Batteux..., nuestro jesuita Morell, el doctor Villén de Biedma..., Espinel..., Iriarte..., Burgos, etc.
Entiendo también que en la biblioteca de la Academia de la Historia en Madrid debe existir un manuscrito del jesuita Bernabé Cobo, titulado Fundación de Lima, en el que hay consignadas minuciosidades muy curiosas sobre nuestros templos.
Era irlandés, hijo de pobres labradores y, según su biógrafo Lavalle, pasó los primeros años de su vida conduciendo haces de leña para la cocina del castillo de Dungán, residencia de la condesa de Bective, hasta que un su tío, padre jesuita de un convento de Cádiz, lo llamó a su lado, lo educó medianamente, y viéndolo decidido por el comercio más que por el santo hábito, lo envió a América con una pacotilla.
De esta odiosidad de razas vino sin duda el decir: ::«Mestizo educado, ::diablo encarnado». Basta leer, entre otros cronistas que citar pudiera, la obra del jesuita Acosta y el interesante libro de D.
A tres motivos atribuyo este cruel castigo que pocos meses antes había sido pronosticado por el padre Eguilaz, misionero jesuita: a los odios mortales y rivalidad entre los vecinos, al desacato con que miraban al sacerdocio y a los incestos y adulterios en que vivían encenagados».
Suman 649 leguas.” .- OBSERVACIONES Y COMENTARIOS 1) Fray Bernardo Havestad, nació en Colonia Agripina (Renania). Sacerdote de la Compañía de Jesús, “jesuita”, en agosto de 1746 parte del monasterio de Westfalia con destino a América.
No menos preciosas páginas noticieras son las del jesuita Bernabé Cobo, que de 1650 a 1653 residió en el Callao, como rector de la casa que allí tuvo la Compañía, y las del erudito limeño Córdova y Urrutia, cuyo libro tiene la importancia de un catálogo de datos curiosos.
Puédese contar entre estos el Jesuita Christobal Clávio, de quien fue compañero en la corrección del Kalendario; y el doctísimo Cardenal Carrafa, que se socorrió de sus luces en la empresa de expurgar y disponer para la prensa la versión griega de los Setenta del Viejo Testamento.