jarro


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jarro

1. s. m. Recipiente para líquidos, semejante a una jarra y con una sola asa.
2. Cantidad de líquido que cabe en un jarro les invitó a varios jarros de vino.
3. a jarros loc. adv. A cántaros, en abundancia llover a jarros.
4. echar a alguien un jarro de agua fría loc. adv. coloquial desilusionarle, desanimarle: intentó echarle un jarro de agua fría para quitarle de la cabeza esas ideas.
NOTA: También se escribe: jarra, jarra

jarro

 
m. Vasija a manera de jarra y con solo un asa.
Cantidad de líquido que cabe en ella.

jarro

('xaro)
sustantivo masculino
1. vaso provisto de un asa para consumir bebidas un jarro de hojalata
2. bebida contenida en este vaso un jarro de cerveza
quitar a una persona el entusiasmo o la esperanza Habló con alguien que domina el tema y le echó un jarro de agua fría respecto de su proyecto.
Sinónimos

jarro

sustantivo masculino

echar a uno un jarro de agua sustantivo masculino (col.) (fría) desilusionar, desesperanzar*.
Traducciones

jarro

hrnek

jarro

krus

jarro

Becher

jarro

muki

jarro

šalica

jarro

マグ

jarro

머그

jarro

mok

jarro

krus

jarro

kufel

jarro

caneca

jarro

mugg

jarro

ถ้วยใหญ่มีหู

jarro

kupa

jarro

chén vại

jarro

杯子

jarro

SMjug, pitcher (EEUU)
caer como un jarro de agua fríato come as a complete shock
echar un jarro de agua fría a una ideato pour cold water on an idea
Ejemplos ?
Le preguntaron: "¿Dónde quieres que la preparemos?" 10. Jesús les contestó: "Cuando entren en la ciudad, encontrarán a un hombre que lleva un jarro de agua.
En dar vueltas a la ciudad, para dejarse ver, se pasó lo que quedaba del día, y la noche nos halló en Triana, en una calle junto al Molino de la Pólvora; y, habiendo mi amo avizorado (como en la jácara se dice) si alguien le veía, se entró en una casa, y yo tras él, y hallamos en un patio a todos los jayanes de la pendencia, sin capas ni espadas, y todos desabrochados; y uno, que debía de ser el huésped, tenía un gran jarro de vino en la una mano y en la otra una copa grande de taberna, la cual, colmándola de vino generoso y espumante, brindaba a toda la compañía.
Si te lo digo -añadió- ha de ser con la condición de que me traigas este jarro lleno de «agua de muchos colores», que brota de la fuente que está en el patio del castillo; y si no me la traes, te convierto en lagartija para toda una eternidad.
“Por Dios, que me ha sabido como si hoy no hobiera comido bocado.” “¡Ansí me vengan los buenos años como es ello!” -dije yo entre mí. Pidióme el jarro del agua y díselo como lo había traído.
El herido, fríamente, miró a su salvador, escrutó sus ojos claros, húmedos de vida, sus sienes blancas bajo la gorra de campamento y, echando mano al cinturón, en un relámpago, sacó y disparó a boca de jarro el revólver.
Y el considerar que todo ello, más el jarro de vino que está guardado como una reliquia, ha de ser engullido y saboreado por los pobres labriegos que lo contemplan, les produce unas emociones tan gratas que...
Con grandísimas dificultades cuenta los veintisiete doblones y medio, o sea 1.650 reales, y se los entrega al vendedor, quien, en el acto, y con no menores amarguras, los cuenta también; y envueltos en la bula, y la bula en la muselina de la mujer de Antón Perales, desaparecen en los profundos abismos de la faltriquera que debajo del refajo lleva ésta 4. El que fue por el vino vuelve con un enorme jarro lleno de él en una mano, y con una taza de barro blanco en la otra.
Después miró hacia las paredes del pozo y observó que estaban cubiertas de armarios y estantes para libros: aquí y allá vio mapas y cuadros, colgados de clavos. Cogió, a su paso, un jarro de los estantes.
TELÓN ACTO TERCERO La decoración representa dos calabozos, separados por una pared que divide en dos partes el escenario. Un petate y un jarro en cada uno de los calabozos.
Y mi amo comenzó a sacudir con las manos unas pocas de migajas, y bien menudas, que en los pechos se le habían quedado, y entró en una camareta que allí estaba, y sacó un jarro desbocado y no muy nuevo, y desque hubo bebido convidóme con él.
Echó por encima del santo temor de Dios, de la devoción mística y piadosa, del ardor caballeresco y la tímida melancolía del buen burgués, el jarro de agua helada de sus cálculos egoístas.
Yo, por hacer del continente, dije: “Señor, no bebo vino.” “Agua es, -me respondió-. Bien puedes beber.” Entonces tomé el jarro y bebí, no mucho, porque de sed no era mi congoja.