jano

jano

 
m. ant.Enero.

Jano (Ianus)

 
mit. Dios romano, dotado de gran clarividencia y señor de la paz.
Traducciones

jano

Janus

Jano

SMJanus
Ejemplos ?
Fundó esta el padre Jano, aquella Saturno; esta se llamaba Saturnia, aquella Janículo." Esto diciendo, se encaminaba a la humilde ciudad de Evandro; en lo que es ahora el foro romano veían andar esparcidos los rebaños; las vacadas mugían en donde se alzan hoy las magníficas Carinas.
Se debió, pues, colocar entre los dioses selectos a Vitunno, vivificador, y a Sentino, sensificador, antes que a Jano, admisor del semen, y que a Saturno, dador o creador del mismo, y que a Libero y a Libera, movedores o emisores de él.
Veíanse allí, además, en el vestíbulo, dispuestas por su orden, las efigies de los ascendientes del Rey, labradas de antiguo cedro; Ítalo, el padre Sabino, que plantó el primero la vid, y cuya imagen conserva todavía en su mano la corva hoz; el viejo Saturno, el bifronte Jano y todos los demás reyes de la monarquía, que peleando por la patria recibieron marciales heridas.
Dos puertas hay en el templo de la guerra, así las llaman, consagradas por la religión y por el miedo al cruento Marte; guárdanlas cien cerrojos de bronce e indestructibles barras de hierro, y Jano, además, las custodia permanentemente.
juro por la tierra y el mar y las estrellas, por los hijos de Latona y por el bifronte Jano, por el poder de los dioses infernales y por los santuarios del inexorable Dite!
Si la paz que hubo en tiempo de Numa se debe creer que fue obra de los dioses Créese también que éstos ayudaron a Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, para que gozase la paz que disfrutó en todo su reinado, y a que cerrase las puertas de Jano, que suelen estar abiertas en tiempo de guerra; es, a saber, porque enseñó a los romanos muchos ritos y ceremonias sagradas.
XXXV Confirmóse la paz, que establecida dejó en Vervín Filipo ya Segundo, que las últimas sombras de su vida, puertas de Jano, horror fueron del mundo.
Por qué razón los que adoran a Jano fingieron su imagen de dos caras, la cual, con todo, quieren también que la veamos de cuatro CAPITULO IX.
De la potestad de Júpiter y de la comparación de ésta con Jano CAPITULO X. Si es buena la distinción de Jano y de Júpiter CAPITULO XI.
Otra cautivado me tiene y me tenga, suplico, por una larga edad, y con una Venus externa mis conyugales alianzas yo no hiera, 380 mientras a mí a la hija de Jano me la conserven los hados, a Canente.” Muchas veces reintentadas sus súplicas en vano la Titania: “No impunemente lo habrás hecho, y no”, dice, “serás devuelto a Canente, y herida qué haga, qué enamorada, qué una mujer aprenderás de los hechos.
¿Cuál fue la causa que compelió a tantos dioses elegidos a entregarse a las obras más insignificantes, cuando en la partición de esta munificencia son superados por Vitunno y por Sentino, que duermen en las sombras de una obscura fama? Da Jano, dios selecto, entrada al semen y le abre la puerta, por así decirlo.
No temáis el olvido si excitáis la verdadera gratitud. Cerrado el templo de Jano, que nadie llegue a sus puertas, sino cuando el pabellón español aparezca en nuestras costas.