jacquerie

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jacquerie

 
f. hist. Jaquería.
Ejemplos ?
El recrudecimiento y la extensión de las revueltas en torno a 1594 se inscriben, por lo tanto, dentro de un amplío movimiento de jacqueries recurrentes que afectaban la mayor parte del país.
El Motín del hambre de Córdoba Más conocidas bajo la denominación de jacqueries: La Grande Jacquerie de 1358 en el norte del país.
La denominación francesa es Guerre de Vendée. Al igual que había sucedido por toda Francia, Vandea tuvo rebeliones campesinas (jacqueries) entre 1789 y 1792.
Las tensiones suben continuamente hasta marzo de 1793, y la leva masiva proporciona a las comunidades la ocasión de unirse contra los agentes estatales, en un movimiento que recuerda en principio las revueltas campesinas tradicionales (jacqueries) y de formar bandas encabezadas por las élites locales.
La represión de las jacqueries fue desigual según se encargaran de ella los funcionarios locales (represión más contenida) o las tropas del Rey (represión expeditiva y ejemplar).
Las jacqueries de aquella época no amenazaban al Estado francés porque no tenían programas coherentes a largo plazo y estaban enfocadas a resolver situaciones concretas juzgadas como insostenibles por los habitantes de las zonas rurales.
Las jacqueries aumentan a partir de la Guerra de las harinas de 1775, y las revueltas campesinas jugarán un papel destacado en la Revolución francesa.
Varias jacqueries de croquantes o tard-avisés en 1707, Guerra de las harinas en 1775, en el norte, este y oeste de Francia, Gran Miedo de julio-agosto de 1789, en toda Francia.
Las revueltas más graves fueron: Diversas jacqueries de croquants hasta 1642, en el suroeste de Francia, Revuelta de los nu-pieds, en 1639 en Normandía.
Las numerosas jacqueries del siglo XVII fueron reprimidas con extrema violencia: Revuelta del Boulonnais en 1662, se salda con 3.000 detenidos y el envío de 400 personas a las galeras.
Si nuestros comerciantes no ponen por sí mismos a su actividad límites más estrechos, nada podrá sujetarnos dentro de los carriles, más que un pánico cada tres años.» Imaginémonos ahora al burgués de Francia en medio de este pánico de los negocios, con su cerebro obsesionado por el comercio, torturado, aturdido por los rumores de golpe de Estado y de restablecimiento del sufragio universal, por la lucha entre el parlamento y el poder ejecutivo, por la guerra de la Fronda de los orleanistas y los legitimistas, por las conspiraciones comunistas del sur de Francia y las supuestas jacqueries de los departamentos del Nièvre y del Cher...