jándalo

jándalo, a

1. adj./ s. Se aplica a la pronunciación gutural andaluza y a la persona que habla así.
2. SOCIOLOGÍA Se refiere a la persona que ha estado en Andalucía y ha adoptado costumbres y pronunciación propias del andaluz.

jándalo, -la

 
adj.-s. fam.Díc. de los andaluces por su pronunciación gutural.
En Asturias, Cantabria y otras prov. del norte, díc. de la persona que ha estado en Andalucía y vuelve con acento y costumbres andaluzas.
Ejemplos ?
Así, autores como José María de Pereda dan fe en sus textos de una figura estereotipada del jándalo, que marchaba a tierras andaluzas en otoño y regresaba por San Juan a lomos de cabalgadura.
En la obra de Pereda, crítica con el fenómeno de la emigración, el jándalo aparece en bastantes ocasiones representado con tintes burlescos y satíricos, recogiendo todos los rasgos tópicos de la tradición costumbrista.
e conoce como jándalo al andaluz originario de Cantabria (y a veces por extensión del norte de España) que emigraba a Andalucía adquiriendo la pronunciación propia de allí o adoptando costumbres andaluzas.
Esta emigración, fruto de la escasez de recursos del país y una pobre economía, continuará siendo una constante tras el medievo, pero esta vez con dirección a las Indias hasta bien entrado el siglo XX, quedando intensamente representado en la historia de Cantabria a través de la figura del indiano y el jándalo.
Una Tienda de montañés o Jándalo es un tipo de negocio originaria de las regiones de Madrid y Andalucía (en especial Cádiz). Los "jándalos", en referencia también al nombre por el que se conocía a los inmigrantes cántabros, se convierten en elementos populares del tópico costumbrista literario español de finales del siglo XIX.
al hacer un emboque uno de los jugadores; abriéndonos paso a través de la batería formada por los pellejos de vino, barriles y cacharros que sobre un carro, debajo y a los lados de él, a la sombra de un castaño, son la delicia de los bebedores; echándonos por la derecha para no turbar el sueño pacífico de los jamelgos de un cura y un señor de aldea, que están amarrados al cabezón del mismo carro, quizá por casualidad, quizá porque los jinetes tomaron este norte como de mejor atractivo para cuando vaya anocheciendo; guardando el cuerpo del fogoso trotón de ese jándalo...
Después se sacudió el polvo con su pañuelo finísimo, guardó el caballo entre mantas, («porque era una fiera el bicho, y, tragándose el espacio al andar, sudaba el quilo,») anunció, como de paso, para muy luego el arribo de la consabida recua; y entre familia y amigos que a saludarle acudieron, circuló el jarro de vino, se cenó de lo mejor, y hasta que ya era por filo pasada la media noche, en loor al recién venido duró la marimorena que, aunque inútil es decirlo, costó al jándalo los cuartos y a más de tres...
Trocó el presuntuoso puro de a cuarto por el mezquino pitillo; dejó el pan blanco y el riojano negro líquido, como regalo superfluo, sólo para los domingos; y aunque chancero y zumbón y fingiéndose aburrido, iba al campo algunas veces «a enredar con el rastrillo.» Mas era que el pobre viejo, formalizado, le dijo un día: -«Si todas tus rentas son las que a casa has traído, o trabajas o no comes, que yo del trabajo vivo.» Tras esto llegó setiembre, y el buen jándalo...
Echando al aire cohetes y descerrajando tiros, y entonando macarenas coplas, a pelado grito, entró el jándalo en su pueblo entre perros y chiquillos, que de una en otra barriada, con voces y con ladridos, publicaron la venida de aquel hombre «tan riquísimo,» en un instante, saliendo a la calle los vecinos a verle pasar; que el pueblo, como es notorio, ab initio es novelero y curioso aquí y en Francia...
Al siguiente, el pobre viejo que iba a descansar tranquilo con el amparo del jándalo, de sus retoños seguido volvió al campo, como siempre, a doblar su cuerpo rígido sobre los terrones, que le daban sustento mísero.
En tanto vagaba el jándalo, sobre su andaluz bravío, por callejas y senderos, reconociendo los sitios que poco antes frecuentara con el dalle y el rastrillo...
- Recuerdos de Viana (Apuntes históricos de Viana) 1933 - El Jándalo Berlina - Cuestiones de interés 1935 - Libro de la familia - Conferencias dogmático-morales (Jesús, María y José) 1944 Sobrino del anterior con el que compartió nombre, apellidos y ocupación, ya que fue un padre salesiano nacido en Viana y muerto en Béjar, (Provincia de Salamanca) lingüista e historiador.