Ejemplos ?
Algunos dejaron de ir a la iglesia, mientras que otros trataron de preservar la antigua liturgia con la ayuda de los sacerdotes simpatizantes.
Tras recibir como encargo incluir en el crucigrama del Domingo de Ramos la palabra "adversario", el propio Domingo alguien misterioso le entrega una nota que pone "Busca la Salvación". Simón interpreta esto como que debe ir a la iglesia de La Salvación (El Salvador).
Fue conservador tener fuertes valores —sentarme en la mesa y comer con la familia todos los días, escuchar a la autoridad e ir a la iglesia cada semana y tener una perfecta asistencia en la escuela dominical—, pero al mismo tiempo, mis padres siempre animaban a mi hermano y a mí a ser felices con lo que hacíamos.
Puede acompañarse de paño limeño o rebozo a juego, marcado con labor en espigueta, cruzado en la espalda o sobre el cuello. Antes se usaban para cubrirse del sol e ir a la iglesia.
Esta fiesta en Sevilla, como la Semana Santa, es muy celebrada y acogida, no solo en la capital sino también en algunos pueblos como Carrión de los Céspedes en el que su Patrona, la Virgen de Consolación, sale de Ermita de Nuestra Señora de Consolación, para ir a la Iglesia de San Martín.
Tiene cinco hijos: Sage (†) y Seargeoh, de su matrimonio con Sasha, y Sophia, Sistine y Scarlet, de su matrimonio con Jennifer. Stallone creció como católico pero dejó de ir a la Iglesia en cuanto su carrera de actor progresó.
Tras la preparación se dejaba macerar, antes de ir a la iglesia, se depositaba en el horno del panadero tras la elaboración de los panes durante la madrugada para que se mantuviera caliente y listo de comer tras la ceremonia.
Debido a su físico no se encontró casamiento para ella. Solo le permitían salir de casa para ir a la iglesia. Ninguno la acompañaba, pues su padre tenía vergüenza de ella.
Divulgóse la nueva de lo acaecido por los lugares comarcanos, y cuando a ellos llegábamos, no era menester sermón ni ir a la iglesia, que a la posada la venían a tomar como si fueran peras que se dieran de balde.
Así lo hicieron y un instante después dormían los dos tranquilamente en el improvisado y duro lecho. A la mañana siguiente los llamó el sacristán y Miguel se apresuró a ir a la iglesia, de la que abrió la puerta.
Después he pensado que aquello resumía su carácter y era una consecuencia necesaria de la firmeza de míster Murdstone, que no podía consentir que nadie se librase de los más severos castigos imaginables. Sea como sea, recuerdo muy bien los tremendos rostros con que solían ir a la iglesia y cómo había cambiado también aquello.
A los ocho años se quiso envenenar, en un arrebato de tristeza, con unas yerbas que le parecían de cicuta; pero las yerbas sólo le sirvieron de purgante. Lo encerraron en su cuarto y lo hicieron ir a la iglesia en penitencia, con su gorro de dormir.