investigador

investigador, a

1. adj./ s. Que investiga la comisión investigadora ha examinado ya las pruebas.
2. investigador privado OFICIOS Y PROFESIONES Detective, persona que se dedica a realizar investigaciones privadas el periodista se hizo pasar por investigador privado para acceder a la familia de la víctima.

investigador, -ra

 
adj.-s. Que investiga, esp. un científico o un detective.

investigador, -ra

(imbestiγa'ðoɾ, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
1. persona que estudia profundamente una materia un investigador universitario
2. agente que busca resolver un caso un investigador privado
Sinónimos

investigador

, investigadora
adjetivo y sustantivo
sustantivo
Traducciones

investigador

Forscher

investigador

chercheur

investigador

onderzoeker

investigador

Pesquisador

investigador

naukowiec

investigador

研究员

investigador

研究員

investigador

forsker

investigador

חוקר

investigador

연구원

investigador

forskare

investigador

A. ADJ (gen) → investigative; (en ciencia) → research antes de s
equipo investigador (en periodismo, policía) → team of investigators; (en ciencia) → research team
labor investigadora (de periodista, policía) → investigative work; (en ciencia) → research
capacidad investigadoraresearch ability
han nombrado una comisión investigadora sobre el casoa commission of enquiry has been appointed to the case
B. SM/F
1. (= periodista, policía) → investigator
investigador(a) privado/aprivate investigator o detective
2. (= científico) → research worker, researcher; [de doctorado] → research student
Ejemplos ?
Que no hagan del saber un poder que pretenda hegemonizar y homogeneizar al otro profesor, al otro investigador, al otro alumno, al otro trabajador.
El jefe inmediato del Equipo Viajero es el investigador a cargo del caso (Investigator-in-Charge, IIC), un investigador con años de experiencia en la industria y en la NTSB.
Es posible que los organismos oficiales encargados de la justicia puedan funcionar de manera inapropiada o no funcionar en absoluto, dejando al testigo aislado y al investigador con pocas posibilidades de proporcionar seguridad al testigo.
En todo ese tiempo y sobre todo después de 1852 el laborioso investigador había acopiado un material documentario ingente y en general aún inédito, para servir de cimiento a su futura obra.
Ningún genio investigador educativo de hoy puede adornarse de original en nuestro medio (aunque por otro lado, a los que así se ostentan, nadie les quita el ser estupendos expositores teóricos de una pedagogía de gabinete y semejarse a esos reyes de ciegos de acuerdo con el refrán), pues todas las innovaciones que pretenden con cualquier tipo de enfoque didáctico, ya habían sido propuestas y experimentadas por los grandes teóricos y prácticos de la pedagogía.
Esa postura ideológica me hizo ser, sans le savoir, en mis años iniciales de trabajo escolar, un investigador acción, como ahora se presume decir, e hice estudio de casos, encuestas, entrevistas o intensas búsquedas bibliográficas que acrecentaran los aprendizajes que iba logrando en la Normal, e inclusive, adelantarme a mi entorno y trascenderlos.
Por los marcos teóricos referenciales que fui manejando en mi evolución como investigador acción, advertí las dificultades que el profesorado tenía por un general desconocimiento de los procesos psicológicos y socioculturales por los que atravesaban los educandos de primero de primaria.
Todo esto comenzó a inquietarme desde que practicaba en las escuelas con primero de primaria cuando iba en el último grado de mi profesorado normalista en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros; por eso mi encuentro con los maestros Ballesteros, Doña Emilia Elías y Don Antonio, marcó los inicios de mi trayecto investigador.
Pues bien; en 1920, esto es, transcurridos ya setenta y dos años de lo expresado por D. Juan N. Madero bajo juramento de decir la verdad, el Investigador porteño D. Gregorio F.
La Historia es manantial inagotable de inspiración, y de entre las páginas de raídos cartapacios puede el espíritu investigador, auxiliado por la solidez del cri- terio, tejer los hilos todos de drama interesante y conmovedor.
A la pequeña María Enriqueta, por su espíritu investigador, ella misma lo cuenta, le gustaba pasear por los huertos de su Coatepec, por sus calles, por sus alrededores.
Hasta para la Historia de los tiempos precolombinos, á falta de es- critura cuneiforme, de geroglíficos como los de los códices maya y mexicano, y de los quipus peruanos, están los monu- mentos de piedra, convidando al investigador á severo estu- dio sobre la vida y civilización de pueblos, cuyo origen sigue envuelto en la noche del misterio.