intuitivo

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intuitivo, a

1. adj. De la intuición conocimiento intuitivo.
2. Se aplica a la persona en la que sobresale la intuición en vez del razonamiento por su manera de actuar diría que es más intuitiva que racional.

intuitivo, -va

 
adj. Relativo a la intuición.

intuitivo, -va

(intwi'tiβo, -βa)
abreviación
1. que está relacionado con la percepción inmediata de las cosas una decisión intuitiva
2. persona que actúa más por intuición que por análisis Las mujeres son más intuitivas que los hombres.
Traducciones

intuitivo

intuitiv

intuitivo

intuitive

intuitivo

intuitivo

intuitivo

intuitive

intuitivo

intuïtieve

intuitivo

интуитивен

intuitivo

直观

intuitivo

直觀

intuitivo

intuitivní

intuitivo

intuitiv

intuitivo

intuitiivinen

intuitivo

אינטואיטיבי

intuitivo

직관적인

intuitivo

ADJintuitive
Ejemplos ?
Sólo el amor comprende, Idolatrada, de quien por intuitiva adivinación sé hasta los más recónditos secretos de bondad y de nobleza; ¡sólo el amor comprende!
La lectura de dos libros que son como una perfecta antítesis de comprensión intuitiva y de incomprensión sistemática del Arte y de la vida, me ha absorbido en estos días: forman el primero mil páginas de pedantescas elucubraciones seudocientíficas, que intituló Degeneración un doctor alemán, Max Nordau, y el segundo, los dos volúmenes del diario, del alma escrita, de María Bashkirtseff, la dulcísima rusa muerta en París, de genio y de tisis, a los veinticuatro años, en un hotel de la calle de Prony.
La tercera asimilación le procuraría la visión intuitiva pura, la absorción absoluta, en la que por ninguna razón se tiende a otra cosa que hacia el Ser necesario: del que consigue esta visión intuitiva, se borra, se desvanece, desaparece su propia esencia; y lo mismo le ocurre con las demás esencias, muchas o pocas, excepto la esencia del Ser uno, la Verdad, el Necesario (¡honrado, enaltecido y ensalzado sea!).
Para esto recurría al movimiento de rotación sobre sí mismo, excitándose en lo; cuando llegaba a ser muy vertiginoso, se le desvanecían las cosas sensibles, debilitábasele la imaginación y las demás facultades que necesitan de órganos corpóreos, fortaleciéndose, en cambio, la acción de su esencia que está libre del cuerpo; y en algunos instantes su entendimiento quedaba puro de toda mezcla y obtenía la visión intuitiva del Ser necesario.
Y a veces en los momentos más culminantes de esta lucha, se borraban de su recuerdo y de su pensamiento todas las cosas, excepto su misma esencia, pues ésta no escapaba a su percepción en el momento en que se abismaba en la visión intuitiva del Ser, de la Verdad, del Necesario; ello le afligía, pues que le daba a entender que aún conservaba una mezcla en la visión intuitiva pura y una asociación en el acto de contemplar.
Hayy alcanza la visión intuitiva del ser necesario No dejó de buscar la inconsciencia de su yo y la pureza en la intuición de la Verdad, hasta conseguirlo: de su recuerdo y de su pensamiento se borraron los cielos, la tierra y lo que entre ellos existe, todas las formas espirituales, las facultades corporales, las facultades separadas de la materia (que son las esencias que conocen al Ser), y hasta su misma esencia desapareció con todas estas cosas.
Ante los niños, adolescentes y jóvenes de hoy, como he advertido, la escuela común se encuentra generalmente fuera de “onda”, incapaz muchas veces de aprovechar la experiencia espontánea e intuitiva que el alumnado trae consigo, casi desde el momento de nacer, como resultado de la multiplicidad de signos y mensajes que lo rodean y que lo influyen, aunque se dudare, a través de una gama infinita de objetos-lenguaje: letreros, fotografías, anuncios, envases, carteles, periódicos, revistas, música que transmite la radio, programas de televisión, filmes en video, etc.
Ni el más rico ni el más pobre; ni el más sabio ni el más ignaro; ni el más bello ni el más feo; ni el más fuerte ni el más débil; ni el más poderoso ni el pobre diablo; todos sucumbimos ante la naturaleza a la hora de la muerte. Intuitiva y experimentalmente observable, ningún individuo zoológico o botánico, escapa a este encadenamiento de “esclavitud” biológica.
El pueblo, porque le repiten los versos de Horacio a cada paso, piensa que todo el monte es orégano y trata de implantar voces y modos y locuciones no adivinadas intuitiva o subconscientemente —lo que pudiera ser, o al menos resultar, válido o plausible— sino deliberada y conscientemente inventadas o, lo que es aún peor, importadas (a destiempo y a contrapelo del buen sentido).
Tu pregunta ha sugerido en mi ánimo una noble idea, que me ha conducido a la visión intuitiva de un estado, que antes no experimenté, y me ha llevado a un término tan maravilloso, que ni lengua alguna podría describir ni razonamiento alguno demostrar, porque es de una categoría y de un mundo completamente distinto de ellas; sólo que la alegría, contento y placer que este estado lleva consigo, no permiten que la persona que a él llega o que alcanza algunos de sus grados, pueda ocultarlo y guardarlo secreto, sino que, dominado por la emoción, el entusiasmo, la alegría y la satisfacción, se inclina a manifestarlo, de una manera vaga e indistinta.
Por lo que toca al grado que hemos citado primeramente, es distinto de éste, si bien es el mismo en el sentido de que no se manifiesta en él nada que sea diferente de lo que en éste se manifiesta, pero de él se distingue tan sólo por una mayor evidencia; su visión intuitiva se produce por una que nosotros, sólo metafóricamente, llamamos potencia, por no encontrar en la lengua vulgar ni en la terminología técnica nombres que signifiquen esta cosa, en cuya virtud se produce esta especie de visión intuitiva.
Ibn Tufayl se declara discípulo de Al-Gazali y de Avicena, con cierto eclecticismo Aun así, la verdad a la que nosotros hemos llegado y que es el fin y meta de nuestra ciencia, no la hemos alcanzado sino siguiendo la doctrina de al-Gazali y la del maestro Abu Ali, relacionándolas entre sí una con otra y ambas con las opiniones que han aparecido en nuestros días, adoptadas fervorosamente por gentes que hacen profesión de filósofos, hasta que así hemos llegado a alcanzar la Verdad, primero, por el método de la investigación y de la especulación racional, y obteniendo después por la visión intuitiva esta exigua dosis de experiencia mística que ahora gustamos.