intrepidez


También se encuentra en: Sinónimos.

intrepidez

1. s. f. Actitud intrépida y muy valiente ante un peligro se lanzó a salvarlo con una intrepidez sorprendente.
2. Acción poco reflexiva u osada.
NOTA: En plural: intrepideces

intrepidez

 
f. Arrojo, esfuerzo, valor en los peligros.
fig.Osadía o falta de reflexión.
Sinónimos
Traducciones

intrepidez

intrepidezza

intrepidez

无畏

intrepidez

無畏

intrepidez

SFintrepidness, intrepidity
Ejemplos ?
Los ayudantes no se hicieron esperar mucho, trajeron de 12 á 15 latas de petróleo y procedimos á incendiar el convento, arrojándolo sobre sus techos; opté por esta medida para obligarlos á rendirse o salir de allí para batirse á cuerpo libre; no conseguí mi objeto: los enemigos no cesaron de dirigirnos sus proyectiles por las numerosas ventanas del edificio; Camacachi, que fué uno de los que con más intrepidez cebaba el fuego, perdióla mano derecha de un tiro que los enemigos le asestaron desde su encierro.
El bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado.
Fueron los primeros movimientos de la sorpresa de Losada dirigidos a pedir consejo a sus capitanes, pero presentándole su intrepidez mayores riesgos en la dilación, y la disputa la dirimió desbaratando él mismo con la caballería la vanguardia de los bárbaros; su gran número y el conocimiento del terreno les permitió volver a reunirse y dejar dudoso el éxito de la acción; si Francisco Ponce, cortándoles por la retaguardia, y Losada acudiendo con su denuedo a animar a los que flaqueaban en el centro, no hubiesen hecho en ellos tal carnicería que los obligó a dejar franco el paso a costa de una completa derrota por su parte y de muy pequeña pérdida por la de los españoles.
FEDÓN.- Mis impresiones de aquel día me parecieron verdaderamente extrañas, porque lejos de sentirme lleno de compasión por la muerte de un amigo, le encontraba digno de envidia al ver su tranquilidad y escuchar sus discursos; la intrepidez que demostraba ante la muerte me persuadía de que no dejaba esta vida sin la ayuda de alguna divinidad que le llevaría a otra para ponerle en posesión de la mayor dicha que los hombres puedan disfrutar.
Su observación penetrante, su destreza infalible, su intrepidez, su paciencia a toda prueba, su energía indomable, su gran fuerza física, su sangre fría superior a toda sorpresa, su resolución rápida, inmediatamente puesta en acción, hubieran hecho de él, dirigidas por mano paterna, o sólo cultivadas por el amor materno, todo un hombre.
En la batalla de Almansa la victoria se empezó á declarar por el lado donde combatía su regimiento: en la de Almenara él fue uno de los pocos Coroneles que se mantuvieron al lado del Rey, y en la de Villaviciosa todos admiraron su arrojada intrepidez.
¿Acaso palmas del honor preguntas? El mundo te responda que asombrado, Por la española intrepidez doblado, Apenas pudo contenerlas juntas.
Juego olímpico y heroico, de intrepidez sin medida, prueba la más atrevida del desprecio más estoico de la res y de la vida: el alarde más brioso del valor más generoso, que, al jugar con una fiera, testimonio da valioso del valor de España entera.
Mas tú al mundo así respondes con heroica intrepidez: «vano mundo, te conozco y ya tus perfidias sé: no me engaña de tus pompas, el falsísimo oropel, ni me halaga de tus flores el mentido rosicler: ya sé que eres mar turbado donde el humano bajel vaga incierto, de las olas y los vientos a merced: sé que a tus crédulos hijos jamás guardaste la fe, que dulce miel nos prometes y nos das amarga hiel; que el amor con que nos brindas agua de los mares es, que nunca sed apaga y más irrita la sed.
Necesitamos, asimismo, contar con el ímpetu, con la intrepidez de los jóvenes para dar, de este modo, pasos firmes, por estar aconsejados por la experiencia, y audaces, por obedecer el ímpetu juvenil.
Tal hombre, por ejemplo, corre hacia la lucha con intrepidez y no deja con todo de ser un mal oficial, y tratándose del soldado mismo, algo más de fuerza y de vigor sería acaso más necesario que ese derroche de bravura que no le preserva contra la muerte.
En medio del combate una bala derribó al General Español, y con su muerte acabaron los enemigos de lograr una victoria bien debida á la superioridad de sus maniobras, pero que no desmerecían la arrojada intrepidez y el valor brillante de Moncada.