intenso


También se encuentra en: Sinónimos.

intenso, a

(Del lat. intensus.)
1. adj. Se aplica a los fenómenos o efectos que comportan mucha intensidad, fuerza o energía frío intenso; intenso trabajo. agudo, fuerte
2. Se refiere a lo que da lugar a un gran efecto o a uno muy perceptible un color de intensa luminosidad. apagado
3. Se aplica a la sensación, sentimiento o estado de ánimo muy vehementes o vivos se encuentra alienada con tan intenso enamoramiento. hondo, fuerte débil

intenso -sa

 
adj. Que tiene intensidad.
fig.Muy vehemente y vivo.

intenso, -sa

(in'tenso, -sa)
abreviación
1. que tiene o se realiza con gran fuerza y energía un trabajo intenso
2. relacionado con los afectos vivos y fuertes un abrazo intenso
Sinónimos
Traducciones

intenso

intenzivní, prudký

intenso

intens, skarp

intenso

terävä, voimakas

intenso

oštar, žestok

intenso

強烈な, 激しい

intenso

강렬한, 날카로운

intenso

intens, scherp

intenso

intens, kraftig

intenso

agudo, intenso

intenso

intensiv, stark

intenso

ฉับพลัน, รุนแรง

intenso

keskin, yoğun

intenso

rất căng, rõ rệt

intenso

ADJ [frío, dolor, actividad] → intense; [emoción] → powerful, strong; [recuerdo] → vivid; [color] → deep, intense; [bronceado] → deep; [corriente eléctrica] → strong

intenso-a

a. intense.

intenso -sa

adj intense, (actividad) strenuous
Ejemplos ?
Ya hemos dicho que era el suyo uno de los pocos ventorrillos de esta nuestra tierra natal donde la buena fortuna había olvidado un punto su índole veleidosa y tornadiza, y gusto da penetrar en el establecimiento y ver cómo, a los rayos del sol, relucen las pintadas cuarterolas; la siempre bien fregada solería; las paredes, cuyo intenso blancor manchan acá y acullá y no muy artísticamente por cierto...
Se besaron, y la muchacha, llorando, le dio una rosa después de haber estampado en ella un beso tan intenso y sentido que la flor se abrió.
Al poco rato se presentaron los hijos y los nietos; todos sabían muy bien que eran las bodas de oro; ya los habían felicitado, pero los viejos se habían olvidado, mientras se acordaban muy bien de lo ocurrido tantos años antes. El saúco exhalaba un intenso aroma, y el sol, cerca ya de la puerta, daba a la cara de los abuelos.
Sus ojos, de un azul intenso, relumbraban; su lisa y tersa cabellera parecía de obsidiana; su pálida piel despedía un color fosforescente que la hacía parecer como si flotara.
Creaciones que precisamente por su importancia y trascendencia humanas son difíciles, no sólo de leer, sino de interpretar, pues para ello es indispensable un mínimo de cultura sociohistórica y sobre todo contar con un intenso acervo sensible y emocional.
Por todo ello, se infiere que cuando los niños se encuentren rodeados de un entorno alfabetizador intenso: libros, revistas, cómics, periódicos, canciones, carteles, letreros, anuncios, recados, recetas, bibliotecas, fonotecas, videotecas, su desarrollo lectoescritor se verá intensificado.
La lógica lo dice y puesto que el tráfico marítimo era con nosotros mucho más intenso además de más antiguo, corresponde suponer que la anotación del buen Capellán también pudo referirse a Montevideo o Buenos Aires y para época por cierto anterior a 1810.
La enfermedad apenas había conseguido amortiguar los encantos de la moza, que era alta sin exageración, de talle esbelto, de seno algo tímido que hundíase como para dejar aproximarse sus hombros; sus ojos eran negros, dulces, melancólicos, ojos de oriental abolengo, adoselados por cejas que parecían trazadas con antimonio, de encorvadas y larguísimas pestañas de azabache, que acentuaban con su sombra sus ojeras, que morían en los algo descarnados pómulos coloreados por el mortal padecimiento y cuyos tonos contrastaban rudamente con el intenso y casi fantástico blancor de su tez empalidecida.
La mañana era espléndida y luminosa; el intenso azul del cielo, las fulgencias del cristalino espacio, las ráfagas de luz, el viento saturado de montesinas fragancias, la onda, en fin, de inmensa vitalidad en que se sintió envuelta hízola bambolearse y cerrar los ojos deslumbrada y embriagada por aquella plétora de vida.
Sin embargo, luego de unos momentos, mi emoción aumentó terriblemente, al verla ajustar una vez más los anteojos que pendían de su cintura, mirarme cara a cara, como había hecho antes, y sin hacer caso de los murmullos de la gente, inspeccionarme de arriba a abajo, con la maravillosa compostura que ya había deleitado y turbado mi alma. Aquella actitud me sumió en un intenso delirio de amor, y sirvió más para enardecerme que para desconcertarme.
Cuando el portón se hubo abierto, lo único que vislumbré adentro fue una tétrica oscuridad que al sólo mirarla, un intenso temblor recorría mi cuerpo.
Entonces prendieron fuego a la paja y comenzó a arder cada uno de los leños. El fuego cada vez lo sentía más intenso; el sudor escurría por mi cuerpo.