insociabilidad

insociabilidad

s. f. SICOLOGÍA, SOCIOLOGÍA Falta de sociabilidad o inclinación al trato y relación con las personas. sociabilidad

insociabilidad

 
f. Falta de sociabilidad.
Traducciones

insociabilidad

SFunsociability
Ejemplos ?
La insociabilidad (no la asociabilidad en el sentido de criminalidad) expresa este tipo de comportamiento de vivir sin deber apoyar activamente la colaboración social.
Según José Antonio Maravall, utiliza por vez primera los criterios, tan dieciochescos, de sociabilidad e insociabilidad, hasta el punto de que llega a proponer, anticipando a Rousseau, un establecimiento sobre base contractual de la sociedad o contrato social: hay que persuadir a los hombres a que: Les es más conveniente perder a cada uno aquella parte del imperio y de libertad con que se halla en el estado natural, donde falta la sujeción de leyes y magistrados, que padecer los daños que esta misma libertad queda visto ocasionarles, dexando expuesto cada uno a los injustos apetitos del otro (p.
Su más importante contribución a la sociología fue su análisis y descripción de dos tipos básicos de organización social: la organización social natural (organicismo) de la que hablaba Aristóteles partiendo de la sociabilidad del hombre (comunidad); y la organización social artificial (mecanicismo) o contractual de la que habló Hobbes (sociedad) partiendo de la insociabilidad del hombre y de la necesidad de un acuerdo de paz.
Dilatada á las relaciones sexuales, fomenta nuestra insociabilidad el brutalismo masculino, fuente de huraña grosería y de soeces desplantes, para acabar sometiendo á los hombres como polichinelas á caprichos é intrigüelas mujeriles.
Los impulsos naturales, las fuentes de la insociabilidad y de la resistencia absoluta, de donde nace tanto daño, pero que, al mismo tiempo, conducen a nuevas tensiones de las fuerzas y, así, a nuevos desarrollos de las disposiciones naturales, delatan también el ordenamiento de un sabio creador y no la mano chapucera o la envidia corrosiva de un espíritu maligno.
Apena el ánimo la contemplación de los estragos de nuestra insociabilidad, de nuestro salvajismo enmascarado. Asombra á los que vivimos sumergidos en este pantano el remolino de escuelas, sectas y agrupaciones que se hacen y deshacen en otros países, donde pululan conventículos, grupos, revistas, y donde entre fárrago de excentricidades borbota una vida potente.
Sin aquellas características, tan poco amables, de la insociabilidad, de las que surge la resistencia que cada cual tiene que encontrar necesariamente por motivo de sus pretensiones egoístas, todos los talentos quedarían por siempre adormecidos en su germen en una arcaica vida de pastores, en la que reinaría un acuerdo perfecto y una satisfacción y versatilidad también perfectas, y los hombres, tan buenos como los borregos encomendados a su cuidado, apenas si procurarían a esta existencia suya un valor mayor del que tiene este animal doméstico; no llenarían el vacío de la creación en lo que se refiere a su destino como seres de razón.
La misma insociabilidad que obligó a los hombres a entrar en esta comunidad, es causa, nuevamente, de que cada comunidad, es causa, nuevamente, de que cada comunidad, en las relaciones exteriores, esto es, como Estado en relación con otros Estados, se encuentre en una desembarazada libertad y, por consiguiente, cada uno de ellos tiene que esperar de los otros ese mismo mal que impulsó y obligó a los individuos a entrar en una situación civil legal.
IV Donde no hay juventud tampoco hay verdadero espíritu de asociación que brota del desbordamiento de vida, del vigor que se sale de madre y trasvasa. Las sociedades nacen aquí osificadas y esto cuando nacen, porque la insociabilidad es uno de nuestros rasgos característicos.
Toda la cultura y todo el arte, ornatos del hombre, y el más bello orden social, son frutos de la insociabilidad que, ella misma, se ve en necesidad de someterse a disciplina y, de estar suerte, de desarrollar por completo, mediante un arte forzado, los gérmenes de la Naturaleza.
La pieza se hizo extremadamente popular en vida del compositor y, como un irónico giro del destino, sería la elegía del propio compositor cuando se interpretó en los conciertos memoriales que tuvieron lugar en Moscú y San Petersburgo en noviembre de 1893. Durante 1884 Chaikovski empezó a deshacerse de su insociabilidad y preocupaciones.
Se ha utilizado para tratar los síntomas de la demencia relacionada con la edad y el deterioro cognitivo (como en la enfermedad de Alzheimer), tales como inestabilidad, vértigos, cefaleas, dificultad de concentración, desorientación, pérdida de memoria, falta de iniciativa, humor depresivo, insociabilidad, dificultades para la vida diaria y cuidado personal, así como para ayudar en la recuperación después de apoplejía.