innoble

(redireccionado de innobles)
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innoble

1. adj. Que no es noble es una acción innoble por su bajeza y falsedad. indigno noble
2. Que es despreciable y vil es una persona innoble capaz de las más tremebundas fechorías. mezquino, rastrero

innoble

 
adj. Que no es noble.
Díc. esp. de lo que es vil y abyecto.
Sinónimos

innoble

adjetivo
despreciable, bajo, mezquino, vil, abyecto.
Innoble es término muy general, el cual se aplica a aquellas acciones realizadas con falsedad o con deslealtad.
Traducciones

innoble

ignoble

innoble

ignobile

innoble

ignoble

innoble

하등의

innoble

ADJignoble
Ejemplos ?
Desearás tú ser uno de ellos, pues el alma noble tiene esta cualidad de apasionar por las cosas honestas. Ningún hombre de genio elevado no se deleita en cosas bajas e innobles: solo el aspecto de las cosas grandes le atrae y exalta.
Allá ellos con sus ideas reaccionarias, que nadie discute su derecho de tenerlas y publicarlas por regresivas que fueran, pero invocar, para exhibirlas, la representación de los orientales que desde veinte años atrás casi, venían luchando por su libertad y contra los retardarios y opresores, y más aún, “tomar el nombre de la Provincia para cubrir pretensiones innobles” contra ella, aprovechando la momentánea situación de ventaja en que estaban con respecto a los demás coterráneos, era y es bajeza, ruindad… el colmo de la impavidez!
y esperaban todos q.e la obra concluiría en brebes días – pero todo sucedió al contrario, y solo se vieron ambiciones innobles y hombres profanos en política, y en la guerra salir de sus guaridas á tratar de colocarse los Laureles q.e á otros correspondían p.a ello no perdonaron medios protegiendo el vicio y persiguiendo la virtud; de aquí la cabulas, q.e aún subsisten y q.e estas aflixiran a Vm.
No obstante la limpieza y la altura del Régimen instituido por usted, los representantes de las fuerzas regresivas del interior y del exterior, olvidando las experiencias trágicas que acumula nuestra época, continúan, obcecados por innobles y desmedidas ambiciones, calumniando a su Gobierno, al que atribuyen signos de extremismo, incapaces de comprender que los criterios políticos y las formas y sistemas de gobierno, obedecen a directrices impuestas por la historia y por el desarrollo de la economía.
El coche fúnebre se hallaba a la puerta; un coche magnífico, de cuya arquitectura no podía darse cuenta porque estaba materialmente cubierto de flores, de coronas y de cintajos; ocho caballos, lujosamente enjaezados tiraban de él; al lado de cada caballo había un palafrenero, ostentando sobre su cuerpo la enlutada librea de la casa y la blanca y aristocrática peluca, que formaba un contraste grotesco con aquellas fisonomías innobles y rústicas; detrás del carro mortuorio iban las carrozas de gala de la casa, la servidumbre entera, y luego coches y más coches, todos los coches propios de Madrid a no dudarlo.
Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido jamás rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, de haberla podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su patria como desastroso para mi corazón.
¿Pues, qué hay —me dices—, del trabajo frívolo y superfluo, y del inspirado por causas innobles, ¿no es malo?« No lo es más que aquel que aplicamos a causas nobles, por cuanto es siempre la misma paciencia del alma, que exhorta ella misma a las cosas ásperas y duras diciendo: »¿Por qué desfalleces?
-Si es este el palacio, exclamó, es un palacio bien triste; y en cuanto a vosotros, vosotros no sois hijos de un rey, sino unas criaturas bien pequeñas e innobles.
En el salón de los reinos, donde el trono de dos orbes, de oro y terciopelo, estriba en colosales leones, el rey está con las damas, la reina con los señores, y chocolate y conservas, y helados pasan en orden, en mancerinas de oro y en bandejas, cuyos bordes lucientes piedras adornan en caprichosas labores. En seguida se bailaron, al compás de alegres sones, las folías y chaconas, y aun zarabandas innobles.
Estas innobles guerrillas que dirige y exacerba el hambre, o cuando mucho, la ambición de mando o de destinos, no puede sufrirlas un día y otro ningún hombre que aprecie en algo su hidalguía y sienta aún el rubor de su dignidad calentarle las mejillas cuando una torpe lengua o una envenenada pluma le hieren en el sagrario de su honra; que ésta no transige, ni ser puede más que una, ora se albergue bajo el burdo ropaje del campesino, ora bajo los bordados ostentosos del hábito de un magnate.
Viene una nueva tregua como la primera, que sirvió también para las maquinaciones innobles del país vecino, como para recobrar impulso y saltar como serpiente venenosa sobre la inocente víctima.
–¡Naturalmente! ¿O usted se cree que yo puedo prestarme por ser jorobado a farsas tan innobles? Usted me va a llevar a la casa de su novia y como quien presenta un monstruo, le dirá: "Querida, te presento al dromedario".