innato

(redireccionado de innata)
También se encuentra en: Sinónimos.

innato, a

(Del lat. innatus, que ya estaba al nacer.)
adj. Que no ha sido aprendido o adquirido después del nacimiento, sino que ha nacido con el ser tiene una elegancia innata; sus dotes para la música son innatas. connatural, natural

innato, -ta

 
adj. Relativo a la naturaleza de un ser y que no es el resultado de lo que este ha experimentado, hecho o percibido a partir de su nacimiento.

innato, -ta

(in'nato, -ta)
abreviación
capacidad que se posee por naturaleza, y no por la experiencia una habilidad innata
Sinónimos

innato

, innata
Traducciones

innato

innate, congenital, inborn, inbred, native, congentital, natural

innato

inné, naturel

innato

inato

innato

الفطرية

innato

вродена

innato

天生

innato

天生

innato

타고난

innato

ADJinnate, inborn

innato-a

a. inborn; congenital; ingrown.
Ejemplos ?
La bella María Rosa realzaba ese elegante traje, menos con sus valiosas joyas que con la modestia y la gracia innata de su porte.
La corrupción es innata al hombre, no podríamos suponer que una raza o una cultura determinada tienen mayor posibilidad para corromperse.
Los dichosos niveles de excelencia y competencia no se pueden impartir curricularmente en pos de estándares, son la innata vocación cuasi-mística de quienes apasionadamente construyen su magisterio y van forjando su discipulado.
Esta acción implica el establecimiento de un sistema de relaciones ecosociales de cooperación y reciprocidad, y una práctica política participativa que permita a la sociedad hacer uso de su sabiduría colectiva, sus logros culturales, sus innovaciones tecnológicas y su creatividad innata, en beneficio de la gente y la naturaleza”.
Ahora bien, cómo conducir a nuestros educandos al aprendizaje de la ortografía de manera atractiva y dinámica, sin caer en los cientos de obras escritas con tal tema que parten siempre de reglas y ejercicios de rutina y muy pocos de la creatividad innata del ser humano.
En efecto: el pueblo fiel siente propensión innata a socorrer con largueza las empresas apostólicas; y así, ha de ser obra de vuestra diligencia saber encauzar en bien y prosperidad de las Misiones ese espíritu de liberalidad.
No hay necesidad de una presentación; sin embargo, su innata modestia y el prejuicio de que es mejor aparecer en el escenario público con alguien que ya conoce sus caminos-anchos y espléndidos, unos; obscuros y rodeados de precipicios, otros, me han obligado a esta grata tarea, tanto más apreciada por mí ya que se trata de un unto de faena intelectual, cuanto porque se refiere al amigo sincero, al colaborador ecuánime, al periodista que lucha siempre por el bienestar público y la felicidad nacional.
La innata distinción aristocrática de aquella admirable figurita plebeya, contrastaba grandemente con el acre olor a vino, tabaco, borrachera y pereza que de la taberna emanaba.
Sin el principio de la propiedad privada no tiene razón de ser el gobierno, necesario tan sólo para tener a raya a los desheredados en sus querellas o en sus rebeldías contra los detentadores de la riqueza social; ni tendrá razón de ser la Iglesia, cuyo exclusivo objeto es estrangular en el ser humano la innata rebeldía contra la opresión y la exploración por la prédica de la paciencia...
Sus instintos de independencia, la convicción innata de que la llanura toda más pertenece al que libremente la recorre que al que tiene la pretensión de poseerla, le impidieron solicitar alguna locación fija o un puesto a interés; y armó viaje para fuera, llevándose la familia, la hacienda y los trastes, hasta que, muy lejos, y después de innumerables jornadas de indolente ganduleo pastoril por la llanura solitaria, volvió a encontrar otro campo fiscal.
Intento erosionante de mi sombra que aspiraba a ser entrega… a ser ternura, a ser cadencia, a ser lo que un ensueño promisorio me llenaba de ufanías y sin presagios me vestía de surcos para labrar sus lozanías de nácar en mi ilusión innata.
desde el alto asiento, en que escabel te son alados coros que velan en pasmado acatamiento la faz ante la lumbre de tu frente, (si merece por dicha una mirada tuya la sin ventura humana gente), el ángel nos envía, el ángel de la paz, que al crudo ibero haga olvidar la antigua tiranía, y acatar reverente el que a los hombres sagrado diste, imprescriptible fuero; que alargar le haga al injuriado hermano, (¡ensangrentó la asaz!) la diestra inerme; y si la innata mansedumbre duerme, la despierte en el pecho americano.