inmoralidad

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inmoralidad

1. s. f. Falta de moralidad la inmoralidad y abuso de sus actos fueron condenados por todos. moralidad
2. Acción propia de la persona inmoral maltratar a un niño es una inmoralidad.

inmoralidad

 
f. Falta de moralidad.
Acción inmoral.
Traducciones

inmoralidad

immorality

inmoralidad

immoralité

inmoralidad

omoral

inmoralidad

SF
1. (= cualidad) → immorality
2. (= acto) → immoral act
es una inmoralidadit's immoral
Ejemplos ?
Si tenemos grandes obstáculos que nos han dejado de atrás, si tenemos muchas dificultades que vencer, si a muchas inmoralidades se les ha puesto ya fin, ¿por qué se nos van a poner más piedras en el camino?, ¿por qué se nos van a crear más dificultades?
Quizá, como ciudadanos, estemos de acuerdo con usted en que el juramento es un ul- traje á la dignidad del hombre, y sobre irreverente para con la divinidad da motivo á inmoralidades; pero, como jueces, decimos cartuchera al cañón.
En este momento las condiciones económicas no nos permiten erradicarlo; sí será controlado para no permitir inmoralidades de ninguna clase, y será facultad del instituto porque el instituto tendrá que ver con el juego.
Era la hora de dar paso a los esfuerzos que debían reconstruir lo perdido. Se imponía la labor de limpiar también los escombros del alma humana: los escombros de inmoralidades y procederes denigrantes.
Por no tener ideales cayó la antigua Roma con toda su corte de bajezas y de inmoralidades; por no tener ideales cayó el Perú en la postración más abyecta; por no tener ideales Francia fué esclava de los reyes y pasto de los palaciegos; por no tener ideales la República Argentina ha sufrido la ignominiosa presidencia de Juárez!
Todos encienden, como hambrientos, el canal que ofrezca la mayor máscara de inmoralidades y se solazan en los vituperios que se lanzan unos a otros ciertos protagonistas fugaces con el pretexto de una hipócrita libertad de expresión.
Los enemigos de la Revolución, los elementos que quisieran actuar libremente en todos los órdenes de la vida nacional, siempre hablan de la incapacidad del Estado, de la ineficacia del Estado y no se explican por qué una compañía privada tiene una buena administración y el Estado no la tiene. La explicación es clara: el Estado ha sido la víctima de todos los errores y de todas las inmoralidades de los gobernantes.
¿No es verdad que nuestras grandes inmoralidades, nuestras depravaciones sin número, nuestros crímenes sin cuento, nuestra decadencia terrible en las costumbres nos colocan a cien mil codos sobre el nivel de esos pobres salvajes, de esos bárbaros despreciables?
Y a los ejecutivos de los colegios de abogados de La Habana, de Santiago y el Nacional —no a la masa de los abogados revolucionarios, porque los abogados revolucionarios también están pasando hambre, porque estos señores de los grandes bufetes y de los grandes intereses lo controlan todo, son los magnates de la profesión, son los vivebién de la profesión, son los expertos en el truco, en cómo se desaloja a un campesino, en cómo se gana un pleito grande, en cómo se bota a un inquilino de la casa, en cómo se burla el fisco, en cómo se comete todo género de inmoralidades...
Pero esta vez le tocó ganar al pueblo, esta vez le tocó triunfar al pueblo, y si el pueblo ha tenido que soportar durante siglos todas las injusticias, todos los abusos, todas las inmoralidades, las arbitrariedades y la explotación de los malos gobiernos y de los intereses creados, ahora le toca al pueblo establecer sus derechos, establecer su justicia, y que se resignen los enemigos del pueblo (APLAUSOS).
No comprendo qué derecho tienen los que tanto daño les han hecho ya a los hijos de esta tierra, los criminales de guerra, los grandes intereses, porque son solamente los grandes intereses los que se empeñan en confundir, los que se empeñan en crear aquí complicaciones, los que se empeñan en crearnos hasta problemas religiosos, cuando la Revolución no se ha metido con ninguna religión y cuando una parte numerosa, numerosísima, de los sacerdotes fueron revolucionarios y ayudaron a la Revolución (APLAUSOS), para que vengan los intereses creados a invocar hasta el nombre de Cristo, ¡como si bajo el nombre de Cristo, que fue tan justo y tan humano, pudieran cobijarse tantas inmoralidades y tantos egoísmos!
Esta labor altiva de Don Ismael, que sólo se traducía en ser un celoso guardián de las libertades públicas, con el señalamiento de los desmanes administrativos, fustigando, por otro lado, con su indómita energía que le caracterizó en sus campañas, todo procedimiento deslayado e ilícito de algunos ciudadanos, le acarreó, indudablemente, enemigos gratuitos, especialmente por parte de aquellos que no podían continuar con el tráfico de inmoralidades, en su afán de saciar apetitos de dinero.