inmodestia

inmodestia

s. f. Falta de modestia su inmodestia le hacía parecer pedante. modestia

inmodestia

 
f. Falta de modestia.
Traducciones

inmodestia

immodestia

inmodestia

SFimmodesty
Ejemplos ?
En su sentido más amplio la modestia es, pues, una virtud que dirige y ordena diversos apetitos y actos internos o externos relacionados con la templanza. A ella se opone la inmodestia, que es el de la falta de moderación en tales actos.
Presenció en el seno de la Asamblea nacional disputas acaloradas, y encontró en los diputados unos hombres de talla común, que tenían el mismo prurito que los periódicos: la inmodestia de decir cada uno de sí propio, corampopulo, lo que todos los demás les negaban: que eran lo mejorcito de la casa, y de lo, poco que en virtudes cívicas, y hasta domésticas, se encontraba por el mundo.
Tú cuyo elogio universal, sincero excusa la inmodestia al filial labio de enaltecer tu triunfador acero y el lauro darte que corona al sabio: por ti el nacer maldigo, por ti anhelo tal vez la cruda pavorosa muerte, para irte a conocer allá en el cielo, pues no pude en la tierra conocerte.
Al político, sí; a éste le es permitido hablar de medicina en la apertura de una Academia, de agricultura en una Sociedad campesina, de poesía en un Ateneo; estoy por decir que de teología en todas partes; pero a quien no es político, ¡hablar de política! Esto es hacer usos nuevos, y nada arguye tan grande inmodestia como el intento de nuevos usos.
IX ¡Huye para in aeternun, en el carro de los suspiros que al gemir exhalas!… ¡fuga, como una esencia de su tarro: sueña, como una larva, con tus alas; brota, como una flor brota del barro; surge de tu dolor, lleno de galas; ten una vez, hermano, la inmodestia de pensarte más hombre que una bestia!
La magnitud y la gravedad de la empresa podrían verter sobre nosotros un color de peligrosa inmodestia si se tratara de un empeño que libremente habíamos escogido y no de una tarea inalienable, que errores viejos y presentes tibiezas dejan caer de golpe sobre los hombros de una generación.
Su música sacra era conservadora y de carácter modesto, como podía esperarse de un músico trabajando en Milán, el hogar del cardenal Carlos Borromeo, el principal impulsor de las reformas musicales durante el concilio de Trento: la polifonía compleja, dicción poco clara, e «inmodestia» eran los motivos de crítica del concilio contra los músicos de la época.
Pero además, ¡usted también es un gran poeta!, replicó Garibay, también lo sé, respondió Pepe; y nosotros ¿por qué no lo sabemos?, inquirió Garibay. No me lo explico, respondió Pepe, agregando, yo lo sé desde hace mucho, y perdone la inmodestia, pero sí soy un gran poeta.