inmoble


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inmoble

(Del lat. immobilis.)
1. adj. culto Que no puede moverse o ser movido.
2. culto Que no se conmueve. firme

inmoble

 
adj. Que no puede ser movido, inmóvil.
Constante, firme e invariable en las resoluciones o afectos del ánimo.
Sinónimos

inmoble

adjetivo
inconmovible, inmóvil, inmovible, fijo*.
Inmoble e inconmovible se dice de lo que no puede ser movido; inmóvil se dice de lo que no se mueve, aunque puede moverse, por sí mismo, o por una fuerza exterior.
Traducciones
Ejemplos ?
Citando un cadáver miro, mudo de horror, ni aliento ni respiro. ¡Ay! aquella tensión inmoble y fría ¿es inercia? ¿es dolor? ¿es sueño?
Acude Juan Villalobos, en llanto prorrumpe el César, y desatentadas corren las camaristas y dueñas. Lombay en su puesto, inmoble, sin mover los labios reza, cuando de la regia estancia abren las doradas puertas.
Pues aun la razón de Platón, que dispone con cierta proporción los cuatro elementos, entrometiendo entre los dos extremos, que son el fuego movible y la tierra inmoble, los medios, que son el aire y el agua (de modo que cuando, el aire es más superior que el agua, y el fuego más que el aire, tanto más superior es el agua que la tierra), con bastante claridad nos desengañan para que no deseamos estimar los méritos y dignidad de los animales por los grados de los elementos.
Tremenda cosa es, por cierto, Ver que un pueblo se levanta Y se embriaga y ríe y canta De una plaza en derredor; Y ver en la negra torre Inmoble un reloj marcando Las horas que va pasando En su báquico furor.
¡Si alzándote una vez, Aun te pluguiera ostentar La perdida esplendidez, Y quisieras tu hediondez Con tu vida engalanar; Y prendieras en tu frente Unos cabellos postizos Que en madeja reluciente Cayeran confusamente En mil perfumados rizos; Y el esqueleto sonoro Velaras altiva tú Con minucioso decoro Entre nácar, perlas y oro Y entre crujiente tisú; Cubrieras el seco cuello Entre las flotantes plumas, Los collares y el cabello, Velos echando sobre ello Tan sutiles como espumas; Y el repugnante mohín Da tu inmoble rostro viejo, Con esa risa sin fin Asomaras a un festín, Tomándole por espejo!
Al pie del áspero muro, inmoble en la sombra está, contemplando las ventanas con desesperado afán, torvo el semblante y lloroso, sin apenas alentar, el triste y burlado Ibáñez en insufrible ansiedad, Crispados tiene los puños, desencajada la faz, y el cuerpo todo acosado de una convulsión mortal.
Volviendo en sí un corto instante, oye llorar allá dentro; cuando se abre lentamente una puerta que al momento se cierra, y un sacerdote que por ella sale, lleno de lágrimas el semblante (de dar en vano consuelo viene a una madre infelice), queda inmoble a Vargas viendo.
Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca, tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte; les adviertes su engaño.
En un pilar apoyado de una callejuela angosta, por do un largo pasadizo en la plaza desemboca, hay un hombre que está en vela, y a quien la noche medrosa presta contornos fantásticos y faz amenazadora. Inmoble en la oscuridad, no parecen que le importan ni el relente de las noches ni el ver que pasan las horas.
Trajinaria de distancias, La vista escudriña el orbe, Ve un atleta con la muerte Luchando en rojas unciones. A Adonis vio, jaspe yerto, Por lo manchado y lo inmoble, Y por dudar lo que ve, Adrede le desconoce.
De los siglos de los siglos Lo cual, si lo ejecuta así y si se va uniendo entre sí con una continuada conexión los que acostumbramos llamar siglos de los siglos, aunque transcurriendo unos y otros con un ordenado desorden y desemejanza, y permaneciendo, sin embargo, solos los que se libertan de la miseria en su bienaventurada inmortalidad sin fin; o si se llaman siglos de siglos, los siglos que permanecen en la sabiduría de Dios con una inmoble estabilidad como causas eficientes de estos siglos que pasan con el tiempo, no me atrevo a definirlo.
Sé como firme escollo cuya planta azota el océano eternamente, mientras el huracán, si se levanta hiere tronando su desnuda frente con saetas de fuego; y él aguanta, sin parecer siquiera que la siente, del mar y el cielo la batalla doble, eternamente tácito e inmoble.