inmensamente

Traducciones

inmensamente

immensely

inmensamente

immensamente

inmensamente

ADVimmensely, vastly
inmensamente ricoimmensely rich, enormously wealthy
Ejemplos ?
La comida es tan cara o tan sencilla como queramos, aunque desde luego todo es inmensamente más barato y mejor que lo sería preparándolo en casa.
—Bien, puedo afirmar que el papel en cuestión da a su poseedor cierto poder en una cierta parte, donde tal poder es inmensamente valioso.
El cristianismo y el budismo, por ejemplo, se han extendido inmensamente sin que las armas hayan jugado un papel importante en esa difusión”.
– ¿Os habéis fijado en el perro negro? –preguntó la Brambilla. – Ya es inmensamente rico, –dijo suspirando Blanca Cavatolino. – ¡Y eso qué importa!
Creo, en primer término, que tú cometiste un error político inmensamente grave, sin quererlo, porque nunca he dudado de tu lealtad y de tu rectitud.
Al levantarse e intentar dar un paso, se había visto obligado a caer de nuevo sobre el tronco. Sentía su cuerpo de plomo, sobre todo las piernas, como si estuvieran inmensamente hinchadas.
¡Es horrible oírte decir esto! —Todo lo que quieras —repliqué—. Pero te amo inmensamente. —¡Cállate, cállate! —Y te he amado siempre...
Se trata de la célebre madame Lalande, la belleza del día por excelencia, y tema principal de todas las conversaciones en la ciudad. Es viuda, e inmensamente rica...
En este aspecto, podía considerársela como el doble de la famosa Ninon de L'Enclos. Era inmensamente rica, y al quedar viuda por segunda vez, y sin hijos, se acordó de mi existencia en América.
Ni a intercesión de las plantas trueca los frutos. Y con ser excesivamente al parecer tratable, es inmensamente severo. Él da luz a los ojos para que lo vean todo; y juntamente con la propia luz, no consiente que le vean los ojos; quiere ser gozado de los suyos, no registrado.
(Auxilio... auxilio... Voy a chocar... Ya vio... todo ha pasado... Se agranda inmensamente... La sangre fluye... déjame... déjame... Ven...
Amaba inmensamente a sus hijos, de los cuales Edmundo, el mayor y a quien dedicó sentidisimos versos, acababa de morir el 24 de noviembre del último en Yokohama, pues era nuestro Cónsul General en el Imperio del Japón.