ingenua

ingenua

s. f. TEATRO Papel de muchacha joven, inocente y sencilla.
Ejemplos ?
El muchacho se había incorporado, lentamente, y también en su mirada, como en la de los rústicos cabreros, brillaba la chispa de la curiosidad, llena de ingenua bobería, pero ¡tan humana!, ¡tan humana!
Mejor no la mataré. iPobrecita! (Iniciando una sonrisa ingenua) ¡Tan graciosa! ¡Tan pequeña! (Entusiasmado) Dejaré que siga su camino y que haga lo que bien pueda.
Dejad, pues, de preguntarme cómo el sabio no recibe injuria si le hieren o le sacan los ojos; y que no recibe afrenta si le llevan por las plazas, oyendo oprobios de la gente soez; y si le mandan que en los convites reales coma debajo de la mesa con los esclavos de más bajos ministerios; y finalmente, si fuere forzado a sufrir cualquier otra ignominia de las que aun sólo pensadas son molestas a cualquier ingenua vergüenza.
Todavía pasó algún tiempo hasta que el médico asomó en la puerta, tarareando un zorcico: Era un viejo jovial, de mejillas bermejas y ojos habladores, de una malicia ingenua: Deteniéndose en el umbral, exclamó: —¿Qué hago?
En ella la “ch” revolotea en danzas y contradanzas de coliteraciones y aliteraciones que le dan aspecto de jitanjáforas, en la taxonomía de Alfonso Reyes, si se desconoce el significado de tales combinatorias nacidas de la energética lingüística liberada de la escuela, pero cuyo contenido manifiesta más que una jolgorosa confesión de pesados aires punk, una ingenua y hasta cándida alegría orgullosa de su socio-clase que le importa emes el grupo m y las engreídas discriminaciones que asustan a los ántropodefensores.
Hizo un esfuerzo para serenarse, y murmuró conmovida: —¡Es usted muy valiente! Yo sonreí un poco orgulloso de aquella ingenua admiración: —Ese brazo no servía de nada.
Yo al verla sentía penetrada el alma de una suave ternura, ingenua como amor de abuelo que quiere dar calor a sus viejos días consolando las penas de una niña y oyendo sus cuentos.
No busques amor de mujer fuera de tu raza, de tu ciudad natal y de tu religión." Y ésta, aunque ingenua, fue la causa por la que Enriqueta Dogson, de la mañana a la noche, dejó de ver para siempre al joven Dais el Bint Abdalla, que, sin despedirse de ella, se embarcó para Java en busca del olvido de una pasión insensata.
Quiero que sepan que más allá de que esté sentada formalmente la República Argentina, en ese lugar tienen que sentirse representados todos y cada uno de los países que aspiran a la paz en serio como un valor universal, pero con la convicción de que esa paz no es una enunciación formal e ingenua de deseos, en la comprensión de que la paz es un valor que se construye a través de la verdad, de la justicia y de la igualdad.
De una familia de situación cultural elevada, entre cuyos más destacados integrantes se hallaba Don José María Roa y Bárcenas, el notable escritor del siglo XIX, la chiquilla graciosa e ingenua fue desarrollando la sensibilidad que la distinguiría en le posteridad.
Maese Gonin miró atentamente su cara ingenua y alargada y le habló en un tono enfático: – He aquí vuestro pasado: vos no tenéis padre ni madre, y desde hace seis años sois aprendiz de calcetero en la plaza de Les Halles.
He pensado siempre, con ternura, en vuestra sonrisa cariñosa y en la mirada de vuestros ojos, que parece ingenua y que es a la vez profunda; sonrisas y miradas que hablan de bondad y que muestran un corazón dispuesto al sentimiento.