infuso

(redireccionado de infusa)

infuso, a

1. adj. TEOLOGÍA Se refiere a los conocimientos que, según la teología católica, se reciben directamente de Dios.
2. Se aplica a lo que se posee o se cree poseer de manera natural.

infuso, -sa

 
adj. Díc. de los conocimientos o dones que se poseen naturalmente.

infuso, -sa

(im'fuso, -sa)
abreviación
don, conocimiento que un ser sobrenatural o un dios infunde en los seres humanos un saber infuso
Traducciones

infuso

infus

infuso

infuso

infuso

ADJ
V ciencia 1
Ejemplos ?
Hombre de Azúcar es un mutante que posee cuatro brazos, manos con garras afiladas, una boca gigante llena de dientes afilados, y una densa lengua afilada de longitud indeterminada que está infusa con un tipo de bio-energía capaz de perforar y dañar la piedra, el acero, e incluso los seres en forma gaseosa o líquida.
Los invertebrados empleados en la alimentación incluían a insectos, como la polilla Agrotis infusa y diversos tipos de larvas, y a muchos tipos de moluscos.
Pese a este carácter tan veleidoso, el coleccionista Baena llegó a atribuirle gracia infusa y llamarlo:: Esmalte e lus e espejo e corona e monarca de todos los poetas e trovadores, maestros e patrón del arte poética Álvarez de Villasandino, Alfonso.
El presidente de la Comisión Consultiva sobre Diplomacia Pública de los Estados Unidos de América, Pachios Harold C., dijo: A principios de 1993, el Comité Permanente de Asuntos Externos y Comercio Internacional de la Cámara de los Comunes de Canadá presentó un informe según el cual: La Campaña para unas Naciones Unidas Democráticas (CAMNUD) (en inglés, Campaign for a Democratic United Nations, CAMDUN), la Red Internacional por una Segunda Asamblea de las Naciones Unidas (RISANU), (en inglés, International Network for a United Nations Second Assembly, INFUSA)...
Como no hemos de acordar ciencia infusa á nuestras com- patriotas de pasados, presentes y venideros siglos, está dicho que noü resistimos á creer que las dos imaginadas poetisas hubieran, sin muchos años de lectura y de estudio, alcanzado á versificar con la corrección y buen gusto que en la silva y, más que en ella, eñ los tercetos de Clarinda nos cautivan.
A primera vis- ta parece este argumento de fuerza bastante para destruir la popular creencia mexicana de que el ignorante don Carlos y el sabio Gregorio López fueron una sola personalidad; pero si aceptamos que el Espíritu Santo ilumina á quien iluminar le place, y que, en un guiñar de ojos, torna en pozo de sa- biduría al más estúpido pelgar, bien pudo el hijo del rey Fe- lipe adquirir ciencia infusa al pisar tierra de América.
Oh Salomón, Jehová con larga mano te dio infusa sin par sabiduría, riqueza, amor, poder, cuanto el humano deseo en fin imaginar podría; mas de que tanto don a dar es vano la ventura, la paz y la alegría, con esa triste voz me persüades: Es todo vanidad de vanidades.
Tampoco hablo de aquel otro mancebo que hace diez años que se ha plantado en los veinticinco, que ha hecho una o dos excursiones hasta París, donde ha adquirido un modo de hablar de vestir, de andar y de vivir, en fin, si no muy acomodado a las costumbres del país en que nació y vive, muy a propósito para hacerse remarquable. De allí ha importado consigo una ciencia universal infusa y el título que más de moda le pareció, el de Poeta.
Porque, no dejarán de reconocer ustedes, que una ciencia tan infusa como la botánica debe tener virtudes esenciales para engordar a sujetos que calzan botines rotos.
Allí otros, que poseídos de un espíritu de elación, miraban con vilipendio al prudente, al estudioso, que por fruto de sus tareas solo averigua, que nada sabe con perfección; mientras ellos sin estudio hacían ostentación de ciencia infusa, aun en los ramos que les eran más nuevos.
Amiga mía, pierde la pedantería a este siglo diez y nueve. A todos sopla la musa de la vanidad; y todos, hoy de vanidad beodos, nacemos con ciencia infusa.
No supo lo que se dijo el que llamó ingenio lego a Cervantes: a más de lo que tuvo de aprendido, poseyó éste la ciencia infusa con que Dios suele aventajar a los entendimientos de primer orden; esa ciencia que no hace sino indicar lo que dos o tres siglos después ha de ser descubierto, y propone en forma de sospecha lo que brilla como verdad en el centro del porvenir.