infundido-

Traducciones

infundido-

a. infused, rel. to liquids that are administered through the veins.
Ejemplos ?
En la adaptación al inglés del director Jeff Clarke, la historia se traslada a la Italia posterior a la guerra alrededor del reinado de Humberto II, infundido con elementos del crimen organizado, y se le añade humor político.
La legitimidad de retirar a los artesanos, como lo hace Platón en su ciudad ideal de las Leyes, se justifica por la calidad del ciudadano: es mucho mayor que su actividad profesional, que les priva de la σχολή / scholé, del ocio indispensable para consagrarse suficientemente a sus amigos y a los asuntos de la ciudad.de comaes tamaulipas compa tetra Sin embargo, la fuerza de este ideal aristocrático, más o menos infundido en el conjunto de la sociedad...
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?" Y el gran lobo, humilde: "¡Es duro el invierno, y es horrible el hambre!
Pronto le distinguió a la izquierda de la batalla, donde animaba a sus compañeros y les incitaba a pelear, pues Febo Apolo les había infundido un gran terror.
Tener amor solamente me mandaste, pero al ver que te llegué a conocer, más que amor el alma siente. Una envidiosa pasión me han infundido los cielos; mas, ¿si fuesen éstos celos?
Y he aquí que además, valiéndose del criminal furor infundido por ella en las matronas troyanas, ha incendiado las naves de Eneas y obligándole una parte de su armada a abandonar a sus compañeros en tierra desconocida.
¡Ay, ay, que os han las magas salmantinas con sus jorguinerías adormido! ¡Ay, que os han infundido el dulce sueño de amor, que tarde o nunca se sacude!
¿Será tal vez que gimes, cual he gemido yo?... Tal vez en nuestras almas el cielo habrá infundido iguales sentimientos, idéntico dolor?...
Había sido el caballo de silla favorito de su amo, el colérico Van Ripper, que era un jinete furioso y que muy probablemente había infundido al animal algo de su propio espíritu, pues aunque parecía viejo y matalón había en él más de un demonio en acecho que en cualquier potrillo de aquellos lugares.
Usted calla, tío mío, porque me encuentra que tengo razón y porque mis palabras son un mal reflejo de las ideas que Vd. me ha infundido.
Desde entonces me baña el poema del mar lactascente, infundido de astros; muchas veces, devorando lo azul, en él se va pasar un pensativo ahogado de turbias palideces.
¡Demasiado cuerdo quizá! ¿Quién, con qué formidable persuasión, sobre cuáles incuestionables visos de posibilidad, habíale infundido tal idea?