infortunado

(redireccionado de infortunados)
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infortunado, a

1. adj./ s. Que no tiene fortuna o buena suerte era bastante infortunado en los juegos. desafortunado afortunado
2. Que es víctima de una desgracia pudieron rescatar a los infortunados náufragos. desgraciado
3. adj. Que es inoportuno o desacertado su intervención ha sido infortunada. oportuno

infortunado, -da

 
adj.-s. Desafortunado.
Sinónimos

infortunado

, infortunada
adjetivo y sustantivo
desgraciado*, desafortunado, desventurado, desdichado, infeliz, desastrado, desastroso*, infausto, aciago.
Infausto y aciago se utilizan cuando se trata de tiempos o sucesos.
Traducciones

infortunado

unfortunate

infortunado

malheureux

infortunado

infeliz

infortunado

ADJunfortunate, unlucky
Ejemplos ?
Ahora tú desciendes a la mansión del Hades, en el seno de la tierra, y me dejas en el palacio viuda y sumida en triste duelo. Y el hijo, aún infante, que engendramos tú y yo infortunados...
Confío que el feliz resultado de una investigación larga y laboriosa, ejecutada entre incesantes trabajos y dolorosos temores desde el amanecer hasta el atardecer y durante las sombras de la noche, bajo la mirada vigilante de un individuo que es superfluo llamarle demonio, y las angustias que me causaba la situación de mis infortunados herederos, derramará sobre mi fúnebre hogar unas gotas de misericordia.
Los infortunados eran hombres galantes, devotos camaradas en servicio, pero, cuando las agonías de la asfixia comenzaron a hacer presa en ellos, olvidaron todo lo demás, y se vieron envueltos en una abominable lucha, cada uno a favor de sí mismo, y en contra de los demás, para forzar un camino hacia una de las pequeñas aberturas de la prisión en las cuales era donde únicamente se podía conseguir una inhalación de aire.
El tono de la literatura del período fue de compasión por los pobres e infortunados, y de indignado clamor contra el fracaso de la maquinaria social en mejorar las miserias de la humanidad.
Los gobiernos más avanzados de mi época, mediante sus pobres leyes y sistemas, admitían vagamente esta responsabilidad, aunque la clase de provisión que hacían para los económicamente infortunados era tan exigua y acompañada de tales condiciones de ignominia que las personas normalmente preferirían morir que aceptarlas.
Pero no sólo en lo que respecta a las locuras económicas de esta época, sino igualmente en lo tocante a sus abominaciones morales, a mis ojos las escalas han cambiado desde que tuve aquella visión de otro siglo. Ya no miraba a los infortunados moradores de este Infierno con insensible curiosidad como criaturas apenas humanas.
2º La formación de una leprosería común a las cuatro provincias donde asistir ventajosa y económicamente a todos los infortunados enfermos (tenemos 166 leprosos declarados y seguramente muchos más ocultos) lejos de las capitales y en aislamiento seguro, buscando en los potentes recursos higiénicos la extinción de tan triste enfermedad, vergonzosa para el país, que todavía no ha sabido redimirse de ella.
¡Somos, en este momento en que el afán nos consume, dos flores de sentimiento separadas por el viento y unidas por el perfume! ¡Ay de los enamorados que están en diversos puntos y viven -¡infortunados!- con los cuerpos apartados y los espíritus juntos!
Rodrigo de Acuña por los sucesores de los perros cristianos que, haciéndoles fuerza y violando solemnes capitulaciones, bautizaron con una escoba, a guisa de hisopo, a mis infortunados ascendientes y a otros muchos islamitas de estos reinos.
El análisis completo, documentado y ponderado, concluyó en que el aviso Fournier se dio vuelta de campana por la banda de babor, golpeado por una sucesión de olas de gran tamaño, generadas por la fuerte tormenta del noroeste, en el seno Magdalena, peligro conocido por los marinos chilenos que navegan esas aguas, pero ignorado por los infortunados argentinos.
Y no sólo les resultó imposible a los infortunados capitalistas inducir a la gente a cocinar para ellos, lavar para ellos, lustrar sus botas, barrer sus habitaciones, o conducir sus coches, sino que se vieron en aprietos para obtener en los menguantes mercados privados, los únicos lugares donde era válido su dinero, lo mínimo para subsistir, y pronto incluso eso resultó imposible.
"Pero, después de todo," prosiguió el doctor, pasando las páginas de Kenloe, "no seamos demasiado duros con estos infortunados clérigos, como si fuesen más ciegos o intolerantes en su oposición al progreso que otras clases de hombres ilustrados de la época, como, por ejemplo, los economistas.