Ejemplos ?
Keaton utiliza la inexpresividad de su rostro para, a través de los distintos encuadres, los juegos de luces y las expresiones de los demás personajes, transmitir gran cantidad de emociones.
En la exploración de la cara es donde se aprecian más datos clínicos y entre ellos destaca: Amimia: se le llama cara empastada o cara de payaso, debido a tumefacción palpebral, palidez cérea en la que resalta el enrojecimiento malar (chapetas malares), con inexpresividad manifiesta, aspecto tosco, bobalicón.
El infante lleva un gorro de pieles colgado a la espalda, adornado con perlas y pedrería, y su rostro, que sugiere una edad superior a la que tenía el infante en el momento de su muerte, muestra cierta inexpresividad, aunque está representado en postura devota, con las manos unidas ante el pecho en actitud orante, y con la mirada dirigida hacia el altar mayor de la iglesia.
Conforme a la tradición del retrato de corte y el magisterio de la escuela veneciana de Tiziano, los miembros de la realeza por él retratados aparecían austeros, sobrios y convencionalmente elegantes. En los poco agraciados rostros apenas hay estudio psicológico, primando la inexpresividad.
En las cuatro esquinas de la cenefa están representadas las cuatro estaciones, de las que se conservan todas excepto el verano, elaboradas de manera clásica: primavera con flores, otoño con uvas e invierno con velo. La forma de representación de los ojos, grandes y con cierta inexpresividad, es común en el Bajo Imperio y época bizantina.
Aunque haya sido marcada por una relativa inexpresividad, ya sea desde el punto de vista político o económico, durante los primeros tres siglos desde su fundación, São Paulo se destaca en diversos momentos como escenario de varios e importantes momentos de ruptura en la historia del país.
"La propiedad de terrenos, casas, fábricas, barcos, ferrocarriles, y toda guisa de otras cosas," repliqué y procedí a explicar a su madre y a ella misma, lo mejor que pude, lo que eran las rentas, las ganancias, el interés, los dividendos, etc. Pero era evidente, por la inexpresividad de sus semblantes, que no estaba haciendo mucho progreso.
Los escultores griegos aprendieron de los egipcios el arte de la talla de la piedra y adoptaron algunos aspectos formales del arte egipcio como la frontalidad o la inexpresividad.
Fue en esta época cuando modeló su personaje, un joven tragicómico que se enfrenta a las desgracias con una absoluta inexpresividad, lo que hizo que le bautizaran como "stone face" ("cara de piedra", aunque en España fue conocido como "Cara de Palo").