Ejemplos ?
Cabe rescatar las palabras de una mujer al mayordomo de la hacienda El Granate, José Antonio Sarmiento, sobre don José Ignacio, cuando le informaba que sus patrones ingleses habían comprado una finca para trillar: "Son varias ruedas y varios enredos que yo no entiendo, y la gracia es que don Pacho no tiene la hacienda sino por tres años; y la dichosa máquina o indormia, se la compraron a un señor París, que les ha hecho muchos bienes a las gentes de la sabana, trayendo cosas muy buenas, porque él no ha traído fusiles ni pól­vora como otros señores".
Esta indormia dizqu'era d'esta moda: que mi Dios echaba al mundo treinta y tres mil millones de cuerpos, y qu'esos cuerpos les metían adentro las almas que sacó Peralta de los profundos infiernos; y qu'estas almas, manque los taitas de los cuerpos creyeran qu'eran pal Cielo, ya'staban condenadas desde en vida; y que por eso no les alcanzaba el santo bautismo, porque ya la gracia de mi Dios no les valía, aunque el bautismo fuera de verdá; y que se morían los cuerpos, y volvían las almas a otros, y después a otros, y seguía la misma fiesta hasta el día del juicio; que di ai pendelante las ponían a voltiar en rueda en redondo del Infierno por secula seculorum amen.
Y que la cosa del Infierno si arreglaba d'esta laya: qu'esos condenaos no volvían a las penas de las llamas sino a otro infierno de nuevo uso que valía lo mismo qu'el de candela. Y era este Infierno una indormia muy particular que sacaron de su cabeza el cura y la monjita.