indomable

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indomable

1. adj. Se aplica a los animales que no se pueden domar. indómito, montés domable
2. Que es difícil de someter o dominar es un chaval indomable; siempre fue rebelde e indomable. ingobernable, rebelde
3. Que resulta difícil de trabajar o moldear este barro es duro e indomable. manejable

indomable

 
adj. Que no se puede domar.
fig.Que no se deja someter.
Sinónimos

indomable

adjetivo
1 indómito, fiero. dócil, flexible, gobernable.
Se aplican a los animales salvajes.
2 travieso, revoltoso, enredador, revesado. disciplinado.
Se aplican a personas rebeldes o difíciles de someter.
Traducciones

indomable

indomável

indomable

indomitable

indomable

ADJ [espíritu] → indomitable; [animal] → untameable; [pelo] → unmanageable; [energía] → boundless
Ejemplos ?
Sin embargo, no iba a darse por vencida y a permitir que la vieran burlada, pero sobre todo, a facilitar la invasión de la cual, ahora se autoaseguraba, realizarían, lo había computado ya, los Mariguánicos seres vacíos e indomables que poco a poco trataban de infiltrar sus place-res artificiales en Estuón para conquistar a los cosmonautas, influirlos y extender su dominio a todo el Universo.
El marido era bizco, de escasa talla, cetrino, de ruda y alborotada cabellera; gastaba ordinariamente una elástica verde remendada y unos pantalones pardos, rígidos, indomables ya por los remiendos y la mugre.
La guerra se entablará, sin cuartel, guerra de exterminio, inacabable; los rencores viejos, los odios que paulatinamente se enfriaban o dormían se despertarán rabiosos, llameantes, indomables porque la estúpida intervención fue a soplarles y sacudirles cuando las energías de un pueblo atroz y largamente oprimido se levantaban en lucha de reivindicaciones.
Cuando los dos creadores humanos se hallaban a salvo, se inició la más espantosa tormenta de aquellos tiempos. Rayos y relámpagos infundían el pánico a los espíritus más indomables.
Sin embargo, las pasiones humanas que los dominados por la animalidad desataban, poco a poco fue destruyendo la unidad proclamada por el Tloque-Nahuaque, como ley para el perfeccionamiento de hombres y mujeres. Los CHICHIMECAS indomables no respetaban a nadie y se dejaban conducir por sus impulsos biológicos.
De pronto se presentaron unos animales de espaldas como yunques, de garras corvas, de marcha oblicua, de pies torcidos, de bocas como tijeras, de piel crustácea, de consistencia ósea, de lomos anchos y relucientes, patizambos, de prolongados labios, que miraban por el pecho y tenían ocho pies y dos cabezas, indomables: eran cangrejos, los cuales se pusieron a cortar con sus bocas las colas, pies y manos de los ratones, cuyas lanzas se doblaban al acometer a los nuevos enemigos.
El látigo de la tiranía cae implacable sobre los mártires nuestros hermanos; su continuo chasquido es un oprobioso silbido que llega a nuestros oídos, que zunba provocativo y sangriento sobre nuestras cabezas, y hiere nuestras almas indomables, excitando la tempestad de nuestros odios.
Yo sé de muchos, no sólo asnos indolentes, sino fogosos caballos, que a fuerza de entrar en celo se hacían dañosos e indomables, y con esta operación se han vuelto perfectamente tratables y mansos, dóciles para llevar la carga y aptos a todo trabajo.
Y llegaremos a hacer la parada definitiva de esos corceles de caudales bravíos, que por milenios son los dueños de la pradera y han corrido en forma libérrima, con voces de piedra y fuerzas indomables.
Ni tus bosques añosos, Ni los ríos, ni el valle, ni la fuente Serán ya respetados De los hombres odiosos Que turbaron la paz y tu bonanza; Mientras yo, por venganza, Desataré los indomables vientos Para que en su carrera, Con ira y rabia fiera, Alboroten los varios elementos, Y la débil piragua, Hundiéndose en el agua, Aumente sus horribles sufrimientos.
El viento SE., que reina allí todo el estío, y las corrientes indomables de las olas, con más de una tormenta magníficamente cantada por Camoens, parecían cerrar a su osadía las puertas del codiciado Oriente.
Mayor estela ha dejado en el mundo literario, así de luz como de sombra, el otro hijo de Cabeza del Buey, á quien este libro concede el último lugar, no porque literariamente como escritor lo merezca, sino quizás por su desastrosa vida y más desastrosa muerte, á impulsos de indomables pasiones precipitada.