Ejemplos ?
El rituximab está indicado para el tratamiento de dos enfermedades: a) linfomas no hodgkinianos tanto indolentes como agresivos Los linfomas no hodgkinianos son enfermedades del sistema linfático en las que están implicados los linfocitos B.
Las describía como dos islas muy próximas entre sí y muy alejadas de la costa africana (el equivalente a 1.500 o 2.000 km); su clima era espléndido: la temperatura era agradable todo el año, llovía poco y los vientos del oeste las refrescaban; espontáneamente producían manjares que permitían a sus indolentes habitantes nutrirse sin esfuerzo.
El diagnóstico generalmente requiere análisis citológico de biopsias. El estudio es similar al hecho para linfomas indolentes y ciertos linfomas agresivos.
Según Hergé, esta era la expresión de su propia mala conciencia por el trato dispensado a los animales en el álbum. Los indígenas son mostrados como indolentes y estúpidos.
Regalo de indolentes sibaritas, Que velas el harén de las mujeres, Opio letal que el sueño facilitas Al ebrio de raquíticos placeres.
á la vez que por ganosos de fama, codiciosos é indolentes, ruhmsüchtig, golddürstig, faul, por crueles y sanguinarios, grausam, blutdürstig.
Es una especie de energía que mana del aburrimiento y de la divagación; y aquellos en quien tan francamente se manifiesta suelen ser, como dije, las criaturas más indolentes, las más soñadoras.
Los vestidos de las mujeres arrastran rebrillando; crúzanse las miradas; los ociosos, cansados de no hacer nada, se balancean, fingen saborear, indolentes, la música.
Entretanto los negocios ordinarios de la humanidad habían sido suspendidos y todos los intereses se concentraban en las discusiones científicas referentes a la naturaleza del cometa. Aun los más ignorantes forzaban sus indolentes inteligencias para entenderlas.
Yo sé de muchos, no sólo asnos indolentes, sino fogosos caballos, que a fuerza de entrar en celo se hacían dañosos e indomables, y con esta operación se han vuelto perfectamente tratables y mansos, dóciles para llevar la carga y aptos a todo trabajo.
La sesión había terminado; la gente se dispersó; y ahora que se habían leído los discursos, cada cual volvía a su puesto y todo volvía a la rutina; los amos maltrataban a los criados, y éstos golpeaban a los animales, triunfadores indolentes que se volvían al establo, con una corona verde entre los cuernos.
La actitud de aquellas figuras broncíneas revelaba esa tristeza transmitida, vetusta, de las razas vencidas. Su rostro era humilde, con dientes muy blancos y grandes ojos negros, selváticos, indolentes y velados.