indino

indino, a

1. adj. Que no es digno.
2. Que es travieso y descarado.

indino, -na

 
adj. fam.Díc. de la persona traviesa o descarada.
Traducciones

indino

ADJ
1. (= insolente) → cheeky, sassy (EEUU)
2. (Andes, Caribe) (= tacaño) → mean, stingy
Ejemplos ?
(V. Medina) Zagala, no bufes tanto, no seas como el mes indino, que emprencipia con los Santos, y acaba con los cochinos. (Pop.) Tu máere está trespunchá, no me quiere tu máere, y yo como me enfurrunche, dé un repullo y me esfarate.
—¡Te ha de alumbrar muerto, zafao!—contestaba ella riendo al uno; y al otro:—¡largá lo ajeno, indino!; y al de más allá:—¡a ver si aflojás el chisme, mamón!
Durmiendo viene el bien, dice el proverbio del vecino francés; y así le vino al susodicho abandonado amante, que, apenas el indino un sueño saboreaba tan soberbio, siente una mano suave...
Que quien al miedo obliga y rinde el coraçón, y desfallece de la virtud amiga; y va por el camino, do la profana multitud perece, sugeto al yugo indino pierde la gloria y nombre, pues siendo más, se haze menos ombre.
la vejez corva, y el amante que agora sólo espira tus amores, y que esquivas más dura que diamante, Lejos huirá de ti; de adoradores la turba que te cerca de contino, cual brillo suele de caducas flores tal desparecerá; que del destino esta es la ley severa, inexorable; éste de la hermosura el hado indino.
China rigularona, aunque medio comadrona y amiga de retrucar, a más, me quería celar a mí, que soy como ruda, pero la mosa era cruda, y una vez me solprendió con otra china que yo ya me la traiba apariando; yo bien me vido, silvando como culebra se vino, «Aura verés falso indino te enseñaré a ser ingrato», y ligera como gato me largó una puñalada, que cuasi la riñonada me sacó por el sobaco.
Y adiestrándome vos por el camino de la vulgar rudeza desviado, a su brutez profana siempre indino, llegaré al punto en que veréis cantado lo que el Arte al ingenio perfecciona, y de quien es, si ha de acertar, guiado.
Y ansí avino que vieron otra vez, los campos vieron filipos los Romanos, que sin tino escuadras contra escuadras concurrieron; ni tuvo el crudo cielo por indino que Ematia por dos veces, ¡ay!, bañada con nuestra sangre fuese ansí engrosada, Será que en algún tiempo, trastornando la tierra el labrador con corvo arado, los hierros de los dardos irá hallando, el hierro del orín casi gastado; y en los vacíos yelmos arrastrando encontrará con el legón pesado, y rotos los sepulcros, allí espesos con pasmo mirará los grandes huesos.
Esperanza, vamos, estaba sanibuena, aunque ella dijese otra cosa. «¡Qué manía la suya de alabarse de mal indino también!», pensaba la endemoniada.
Obra de un dios maligno es nuestra tierra; el duelo la pasea de contino, que todo bien lejos de sí destierra. Y cuando el placer muestra su divino rostro, nosotros necios le esquivamos, ¡oh del error efeto el más indino!
Los sufrimientos de la mañana en la misa fueron los últimos; con la bola de apestoso azufre había salido el trasno o los trasnos -¡hacerles la cruz!- vomitando horrores; pero la moza ni se acordaba; un sueño irresistible, como si hubiese bebido una jarra de leche fresca, la había salteado después del acceso, y al despertar... ni señales del mal indino, que se agarra como las lapas, y no hay en la botica medicamento que lo cure.
Fueron con la retahíla de siempre, y como siempre Barraba les respondió que nada podía hacer si no tomaban «in fragante» al culpable; pero al salir, Emer le dejó en la mano un papelito sin firma que decía: «Señor comisario: hágalo seguir a Severo Rendón, porque el indino es ánima en pena y yo no quiero que mamita se me muera por culpa suya.