Ejemplos ?
¿Acaso porque aun los mismos que solicitan sus favores se indignan de tener que debérselos; o porque, atados con la adulación, ni parecen nunca bastante esclavos a los que mandan, ni a nosotros bastante libres?
Los pueblos bestias se perpetúan en su idioma, como que, no teniendo ideas nuevas que expresar, no necesitan palabras nuevas o giros extraños; pero, en cambio, los pueblos que, como el nuestro, están en una continua evolución, sacan palabras de todos los ángulos, palabras que indignan a los profesores, como lo indigna a un profesor de boxeo europeo el hecho inconcebible de que un muchacho que boxea mal le rompa el alma a un alumno suyo que, técnicamente, es un perfecto pugilista.
Cuando nos reímos de estas vanidades se indignan y enojan estos doctos sabios, y con todo, ellos, que adoran a los dioses buenos y malos, no pueden soltar esta dificultad de la Concordia y Discordia, ya se olvidasen de estas diosas y antepusiesen a ellas las diosas Fiebre y Belona, a quienes construyeron templos en lo antiguo, ya también las adorasen a ellas; pues desamparándolos así, la Concordia, la feroz Discordia los condujo hasta meterlos en las guerras civiles.
Por lo pronto, el guía y el compañero se resisten, se indignan contra esta violencia odiosa y culpable; pero al fin, cuando el mal no tiene límites, se dejan arrastrar, ceden al corcel furioso, y prometen consentirlo todo.