Ejemplos ?
Las llamas consumían los volúmenes con avidez, saltando en extraños colores y despidiendo un olor indeciblemente nauseabundo mientras las páginas de misteriosos jeroglíficos y las carcomidas encuadernaciones eran devoradas por el ele-mento devastador.
Al verla, Juan se puso todo colorado, por la sangre que afluyó a su rostro, y apenas pudo articular una palabra; la princesa era exactamente igual que aquella bella muchacha con corona de oro que había visto en sueños la noche de la muerte de su padre. La encontró indeciblemente hermosa, y en el acto quedó enamorado de ella.
So pretexto de amor al arte pagano y de mi entusiasmo por los poetas modernos de Italia, habíamos tenido en los últimos tiempos conversaciones indeciblemente libertinas.
Y se esfuerza por creerlo así, porque la sola idea de que tengan también que sufrir penalidades como las suyas, lo acongoja indeciblemente.
Si bien en el siglo XX los críticos han tendido a ver la historia como dura (John Rowe Townsend la describió como "indeciblemente cruel"), a menudo refiriéndose a los Fairchild la visita al patíbulo, punto que otros alegan que la representación positiva de la familia nuclear en el texto, en particular, el énfasis de Sherwood a los padres la responsabilidad de para educar a sus propios hijos, fue una parte importante de la apelación del libro.
En el capítulo 6, una cita del libro de Jake The Silencer incluye el fragmento: "Toda teorización es una huida, Debemos ser gobernados por la situación en si y esto es indeciblemente particular.
Se le atribuye la redacción del famoso oficio de Artigas al Cabildo Gobernador de Montevideo, por el que se atacaba al lenguaje más violento “el influjo de los curas y cuánto por este medio adelantó Buenos Aires para entronizar el despotismo” y se ordenaba la expulsión de varios sacerdotes considerándolos porteñistas, al tiempo que se pedía su sustitución por “sacerdotes patricios si los hay, y si no los hay, esperemos que vengan, y si no vienen, acaso con ello seremos doblemente felices”. Este documento molesta indeciblemente a Dámaso Antonio Larrañaga, que no olvida ni su texto ni su autor.
En esta época y en la contemporánea se multiplican indeciblemente los asuntos de la medalla conmemorativa, y toma ella no pocas veces carácter oficial, sobre todo cuando se aplica a conmemorar la solemne proclamación o advenimiento de algún monarca al trono, la coronación de los Papas en Roma, etc.
Barrie y George se escribían diariamente, en la última carta que Barrie le envió, le afirmaría que: "He perdido todo rastro de aquella idea que alguna vez tuve en cuanto a que la guerra podía llegar a ser ese sitio donde nace la gloria. Ahora no me parece más que algo indeciblemente monstruoso".
En grupo aparte deben colocarse las medallas de carácter puramente religioso, de las cuales hubo un avance en los primeros siglos de la Iglesia y se repitieron ejemplares en los siguientes, pero debieron ser muy escasas antes del siglo XV, desde el que han ido multiplicándose indeciblemente.