incrédulo

(redireccionado de incrédulos)
También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con incrédulos: esceptico, incredulidad

incrédulo, a

(Del lat. incredulus.)
1. adj./ s. Que no se cree las cosas con facilidad no seas incrédulo, te ha tocado la lotería, te lo juro; era una persona desconfiada e incrédula. desconfiado, receloso crédulo
2. Que no tiene fe religiosa. ateo creyente

incrédulo, -la

 
adj.-s. Que no cree con facilidad.
Sinónimos

incrédulo

, incrédula
adjetivo
1 descreído, impío, escéptico, irreligioso*.
Impío e irreligioso se aplican especialmente no solo a los que no tienen fe, sino a los que son contrarios al espíritu de la religión.
Traducciones

incrédulo

ungläubig

incrédulo

fedifrago, incredulo

incrédulo

/a
A. ADJ (= desconfiado) → incredulous; (= escéptico) → sceptical, skeptical (EEUU)
B. SM/Fsceptic, skeptic (EEUU)
Ejemplos ?
Si igual desgracia sucediera en nuestros tiempos, sin duda que sentiríamos a los incrédulos aún más rabiosos que los otros a sus animales.
Cierto es que el Corán prohíbe terminantemente la usura; pero esto es con los musulmanes, y el astuto Hassan, en la isla de Java, ejercía la usura no con los musulmanes sino con los infieles, es decir, con los campesinos chinos y budistas. El Corán no prohíbe beneficiarse con la hacienda de los incrédulos.
CAPITULO XII Que descubierta la vanidad de los dioses de los gentiles, es, sin duda, que no pueden ellos dar a ninguno la vida eterna, pues que no ayudan tampoco para esta vida temporal Mas ahora acerca de estas tres teologías que los griegos llaman mítica, física y política, y en idioma latino pueden llamarse fabulosa, natural y civil, de ésta hemos demostrado que no se debe esperar la vida eterna; tampoco de la fabulosa, a la cual, aún los mismos que adoran muchos y falsos dioses, con bastante libertad reprenden; y menos de la civil, cuya parte principal se convence ser la fabulosa, descubriéndose que es muy semejante a ella y aun peor; pero si no pareciese suficiente a los incrédulos lo que hemos referido en este libro...
Pues como nuestros mayores anduvieron muy errados e incrédulos acerca de los dioses, sin atender a su culto y religión, hallaron traza e invención para formar dioses.
Que en la virtud en que Régulo superó a ,Catón se aventajan, mucho más los cristianos Los incrédulos, contra cuyas opiniones disputamos, no quieren que antepongamos a Catón, un varón tan santo como fue Job, que quiso más padecer en su cuerpo horribles y pestíferos males, que, con darse muerte, carecer de todos aquellos tormentos, o a otros santos que, por el irrefragable testimonio de nuestros libros, tan autorizados como dignos de fe, consta quisieron más sufrir el cautiverio de sus enemigos que darse a sí propios la muerte.
Esto, para sorpresa de los incrédulos, los llevará por propia decisión a leer completo el libro y a descubrir un disfrute que de otro modo se convierte en indiferencia, cuando no en rechazo.
Los guardianes y gente que amaba a QUETZALCOATL acudieron a verlo en cuanto oyeron ese canto entonado en una voz distinta a la siempre dulce de su venerado señor. Y quedaron sorprendidos de lo que vieron; incrédulos.
Los niños corrieron a abrazarlo y, una vez que se hubieron reencontrado, les contó que la malvada esposa había muerto y que nunca más volvería a lastimarlos, los niños entonces recordaron y vaciaron sus bolsillos ante los incrédulos ojos de su padre que nunca más debió padecer necesidad alguna.
A pesar de la certeza de estos hechos, los incrédulos a quienes instruimos en estas saludables máximas intentan desacreditarlas, negándolas la fe que merecen, y, con todo, en sus falsos escritos creen que Arión Metimneo, famoso músico de cítara, habiéndose arrojado al mar, le recibió en sus espaldas un delfín y le sacó a tierra; pero replicarán que el suceso de Jonás es más increíble, y, sin duda, puede decirse que es más increíble, porque es más admirable, y más admirable, porque es más poderoso.
Ordénalo Dios así, porque si los temerarios no fueran incrédulos, difícilmente los hallara el castigo; mas, como nacen para escarmiento, sólo dan crédito a la soberbia, que, presumida, les aparta el remedio de las dudas.
Cuando incrédulos los oficiales subían detenido a la patrulla al tipo, se escuchó un lamento tan terrible en el terreno baldío que a todos se les enchinó el cuerpo.
¡Ah, esos eran seres geniales! Dirán algunos incrédulos y escépticos post. Sin embargo, más allá o más acá del mito, fueron tan humanos como lo somos nosotros y las circunstancias de su tiempo tan distintas; no tenían sueldos fijos, que sólo el tesón de su amor a la sabiduría y a la lucha por no dejar morir la flama inapagable de lo perfectible, de la virtud creadora, los hizo alcanzar el nivel heroico en la guerra florida de la humanidad.