incorregible

incorregible

1. adj. Que no puede ser corregido la miopía es incorregible.
2. Se aplica a la persona que es difícil de corregir o disuadir es una tardona incorregible. recalcitrante, testarudo

incorregible

 
adj. No corregible.
Díc. del que no se quiere enmendar.

incorregible

(inkore'xiβle)
abreviación
1. corregiblereparable que es difícil o imposible de corregir o enmendar Cometí un error incorregible en el trabajo.
2. persona que no quiere o no puede dejar cierta costumbre o hábito Esa niña es una mentirosa incorregible.
Traducciones

incorregible

incorrigible

incorregible

incorrigible

incorregible

ADJincorrigible
Ejemplos ?
La única mujer que me ha trastornado inspirándome algo espiritual, algo dominador -dijo Tresmes evocando uno de sus recuerdos de galanteador incorregible-, ni era bonita, ni elegante, ni descendía del Cid...
¡Mirad por quién he perdido y gastado mi mocedad y la flor de mis años, sino por un bellaco desalmado, facinoroso e incorregible!
La nueva desgracia que se ha buscado mi incorregible y muy amado pariente don Jorge de Córdoba, a quien nadie mandaba echar su cuarto a espadas en el jaleo de ayer tarde (pues que está de reemplazo, segun costumbre, y ya podría haber escarmentado de meterse en libros de caballerías), es cosa que tiene facilísimo remedio, o que lo tuvo, felizmente en el momento oportuno, gracias al heroísmo de esta gallarda señorita, a los caritativos sentimientos de mi señora la generala Barbastro, condesa de Santurce, a la pericia del digno doctor en medicina y cirugía, señor Sánchez, cuya fama érame conocida hace muchos años, y al celo de esta diligente servidora...
El padre de los hombres y de los dioses, compadeciéndose de él miró con torva y terrible faz a Hera, y así le dijo: —Tu engaño, Hera maléfica e incorregible, ha hecho que Héctor dejara de combatir y que sus tropas se dieran a la fuga.
Estaba loca cuando me casé con él, y aún soy tan incorregible, que no querría ver maltratado al hombre sobre el que pude hacerme en aquel tiempo tan absurdas ilusiones, pues creía en él, Trot, con toda mi alma.
«En Francia», decía en burla el crítico Moreau, «ya no hay quien respete a un escritor si tiene más de dieciocho años.» El inglés Congreve escribió a los diecinueve su novela Incógnita, y todas sus comedias antes de los veinticinco. A Sheridan lo llamaba su maestro «burro incorregible»; pero a los veintiséis años había escrito su Escuela del Escándalo.
Tal es esta incorregible nación, que no quiere aguardar lo que había de venir, como en este caso aconteció con Moisén, y perserveran en aguardar lo que ya no puede venir, como el Mesía, que ya vino.
Aun así resultaban inútiles tantas precauciones, pues más de una vez, marchando grave y erguido, aunque con paso tardo, ante el estandarte de la cofradía, escandalizaba a los fieles rompiendo a tocar la Marcha Real frente al ramo de olivo de la taberna, y entonando después el melancólico De profundis cuando la peana del santo patrono volvía a entrar en la iglesia. Y estas distracciones de bohemio incorregible, estas impiedades de borracho, alegraban a la gente.
Cuentan que un hidalgo, con fama de tahúr incorregible, presentó un memorial solicitando se le acudiese con un empleo de hacienda que había vacado, y que el virrey puso de su mano y letra esta providencia: «No debo arriesgarlo a que juegue la hacienda de su Majestad, como ha jugado la propia.
Hé aquí por qué hemos dicho que el Lexicon retrata juntamente al escritor y al hombre, hombre singular que se creía predestinado á grandes cosas al escribir sus Memorias íntimas, á par que se sacrificaba á la innoble empresa de convertir en Magdalena á una prostituta incorregible.
Comentando el suceso estaba el pueblo en el atrio de la catedral, cuando quince minutos después salió el reo de la iglesia, y dirigiéndose a un grupo en que distinguió al alcalde del crimen en plática con otros caballeros, le dijo: -Dispénseme su merced que lo interrumpa; pero lléveme a la horca, porque acabo de convencerme de que soy incorregible; y como día más, día menos, en la horca he de venir a rematar, ahorrémonos fatigas, y hágase hoy lo que habría de hacerse mañana.
De él se ríe el gaucho Sandalio, que no tiene más patrón, en realidad, que su capricho de incorregible nómade: y también se ríe de él, el catalán Clemente Terradán, valiente trabajador y amontonador paciente de los pesos penosamente ganados, pero para quien el patrón no es más que el que paga; concediendo al que lo emplea la misma mezquina dosis de respeto, que sea aristocrático descendiente de los virreyes, o algún inmigrante enriquecido; reservando sólo la escasa y ruda simpatía de que es capaz, para el que mejor retribuya su trabajo y lo mantenga con carne más gorda.