incorpóreo

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incorpóreo, a

adj. Que no tiene cuerpo los espíritus son seres incorpóreos. inmaterial

incorpóreo, -a

 
adj. No corpóreo.
Inmaterial.

incorpóreo, -rea

(inkoɾ'poɾeo, -ɾea)
abreviación
1. que no posee cuerpo o consistencia Los hologramas son imágenes incorpóreas.
2. que no se puede percibir porque pertenece al espíritu La culpa es incorpórea.
Sinónimos

incorpóreo

, incorpórea
Traducciones

incorpóreo

incorporel

incorpóreo

无形

incorpóreo

無形

incorpóreo

Nehmotný

incorpóreo

ADJ
1. (= sin cuerpo) → incorporeal
2. (= inmaterial) → intangible
Ejemplos ?
Así lo quiso, créeme, aquel, sea quienquiera, que dio la fortuna al universo; sea un Dios, señor de todas las cosas, sea una razón incorpórea, arquitecto de estas obras maravillosas, sea un espíritu divino repartido con igual energía en los cuerpos más grandes y en los más pequeños, sea un destino y encadenamiento inmutable de las cosas ligadas entre sí; así, pues, lo repito, lo ha querido, para no dejar caer en arbitrio ajeno otra cosa que lo más despreciable de nuestros bienes.
Así que como en las cosas visibles que no hemos visto creemos a .las personas que las vieron, y así en los demás objetos, que pertenecen particularmente a cada uno de los sentidos corporales, de la misma manera en las cosas que se alcanzan y perciben con el entendimiento (porque él con mucha propiedad se dice sentido, de donde dimanó el nombre sentencia), quiero decir en las cosas, invisibles que están distante de nuestro sentido exterior, es necesario que creamos a los que las aprendieron como están dispuestas en aquella luz incorpórea, o a los que las ven como están en ella.
O acaso han de decir que la substancia de Dios (la cual ni la incluyen, ni determinan, ni la extienden en lugar, sino que la confiesan, como es razón sentir de Dios, que está en todas partes con la presencia incorpórea), ¿han de decir, digo, que está ausente de tantos y tan inmensos espacios de lugares como hay fuera del mundo, y que está ocupada solamente en un lugar, y aquél, en comparación de aquella infinidad e inmensidad, tan pequeño como es el lugar donde está este mundo?
Su sagrado corazón palpitaba con ritmo manso y melodioso y casi imperceptible, dejándose ver en toda su incorpórea celulación divina, a través de sus vestiduras.
Baste por ahora decir que Platón determinó en que el fin del sumo bien era vivir según la virtud, el cual solamente podía alcanzar el, que tenía conocimiento de Dios y le imitaba en sus operaciones, y que no era por otra causa bienaventurado; por eso no duda asegurar que filosofar rectamente es amar a Dios de corazón, cuya naturaleza es incorpórea.
Si solamente fuéramos almas, esto es, fuéramos espíritus sin ningún cuerpo, y estando de asiento en el cielo no participáramos de cualidad alguna de la de los animales de la tierra, y nos dijeran que habíamos de venir a unirnos en estrecho vínculo con los cuerpos terrenos para animarlos, pregunto: ¿no arguyéramos con mucho mayor vigor para no dar asenso a esta doctrina, y diríamos que la naturaleza no tolera que una entidad incorpórea venga a unirse con lo que es corpóreo?
El alma es incorpórea e incorruptible Cerciorado ya de que su esencia no era el cuerpo que perciben los sentidos y la piel cubre, desprecióle totalmente y se puso a reflexionar acerca de aquella otra, nobilísima, por medio de la cual se conoce a este Ser supremo y necesario.
Estos ya dejan muy atrás la opinión de Varrón y se aproximan más a la verdad; porque él sólo pudo abarcar en su teología natural el mundo o su alma; pero éstos sobre toda la naturaleza del alma confiesan que hay Dios, que hizo no sólo este mundo visible, que ordinariamente se comprende bajo el nombre de cielo y tierra, sino también todas cuantas almas hay, y que a la racional e intelectual, cual es el alma del hombre, con la participación y comunicación de su luz inmutable incorpórea, la hace bienaventurada y dichosa, y ninguno que, haya leído este punto con alguna reflexión ignora que estos filósofos son los que llamamos platónicos, derivando su nombre del de su maestro Platón.
Puede, ciertamente, Dios, que tiene naturaleza invisible, incorpórea e inmutable, aparecer a los ojos mortales sin cambio alguno suyo, no por sí mismo, sino en figura de alguna de sus criaturas.
Porque tampoco el aire, aunque nunca se despoje de la luz que le ilumina, la cual no lo digo como si el alma fuese aire, según imaginaron algunos que no pudieron penetrar y comprender la naturaleza incorpórea...
Si veremos, pues, a Dios con ojos que tengan algo semejante al entendimiento, con el cual se vea también la naturaleza incorpórea, cosa es muy difícil o imposible de mostrarlo con testimonio de la Sagrada Escritura.
Serán, pues, de muy diferente potencia, si por ellos hemos de ver aquella naturaleza incorpórea, que no ocupa lugar, sino que en todas partes está toda.