inclinarse


También se encuentra en: Sinónimos.

inclinarse

(inkli'naɾse)
verbo pronominal
1. tener una persona o cosa una tendencia hacia algo Se inclinó hacia la educación para adultos.
2. erguirse poner el cuerpo o una parte de él hacia abajo inclinarse ante las damas
Traducciones

inclinarse

ohnout (se), předklonit se, sklonit se

inclinarse

bøje, bukke sig ned, læne (sig), læne sig frem

inclinarse

kumartua, nojata eteenpäin, nojautua eteenpäin, taipua

inclinarse

nagnuti se, nagnuti se unaprijed, sagnuti se

inclinarse

かがむ, 前かがみになる, 曲げる

inclinarse

굽히다, 앞으로 굽히다

inclinarse

böja, böja sig ner, luta (sig) framåt

inclinarse

เอนไปข้างหลัง, โค้ง, ก้มตัว, ก้มลง

inclinarse

cúi xuống, ngả về phía trước, uốn cong

inclinarse

vr. to bend.
Ejemplos ?
Durante un instante reinó un profundo silencio. Martha continuaba con una mano encima de mis labios y levantaba la otra al inclinarse para escuchar.
Mientras que, a petición suya, copiaba yo la corta inscripción que estaba grabada en ella, le vi inclinarse y coger de la tumba un poco de musgo.
No sé lo que le dio. La vi inclinarse hacia ella y ponerle dinero en el delantal. Pronunció algunas palabras en voz baja, preguntándole si sería suficiente.
Que todavía se asiste a la lucha entre sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han "pacificado" en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.
La legislación interna de los países europeos varía considerablemente, pudiendo tomarse como los dos puntos extremos: la primera ley francesa de 1893, en la que la convención planteó el principio que hoy triunfa y en la que, á pesar de su concisión y sencillez, el legislador fué hasta los últimos límites del derecho; y la ley de Noruega de 1893, cuya prolijidad y difusa previsión abarca la mayor parte de los casos que la experiencia de un siglo había ofrecido á la meditación y al estudio. Entre esos dos extremos, un término medio, que debe inclinarse á la concisión, se impone para nosotros.
Aunque Antesana estaba convencido de la total insuficien- cia de elementos bélicos para resistir, con probabilidades de éxito, á las bien disciplinadas y engreídas tropas del brigadier arequipeño, y opinaba por una retirada hasta reunirse con fuer- zas argentinas, tuvo que inclinarse ante el entusiasmo del pue- blo, decidido á esperar á los españoles en posiciones que es- timaban ventajosas á pocas millas de la ciudad.
Al fin llegó el esperado momento, el momento solemne en que el sacerdote, después de inclinarse y murmurar algunas palabras santas, tomó la Hostia en sus manos...
Primeramente, repuso Sócrates, estoy convencido de que si la Tierra está en medio del cielo, y es de forma esférica, no tiene necesidad ni del aire ni de ningún otro apoyo que la impida caer y que el cielo mismo que la rodea por igual y su propio equilibrio bastan para sostenerla, porque todo lo que está en equilibrio en medio de una cosa que lo oprime por igual, no podría inclinarse hacia ningún lado, y por consiguiente estaría fijo e inmóvil; de esto es de lo que estoy persuadido.
Al mismo tiempo, condenaban la política europea, la abierta contradicción entre los proclamados ideales de libertad y la cruda realidad de opresión, guerras y desunión en el Viejo Continente. Eso los hacía inclinarse hacia Estados Unidos.
Nada menos, no sin razón he dicho que tu carta me dio un gran placer, porque aun que el hombre ignorante tenga alegría por una causa legítima, así yo denomino placer, placer nacido de la idea de un bien falso, falto de sentido común y de medida, su pasión inmoderada y pronta a inclinarse al enemigo.
Lo que creo es que él se atuvo a lo que se atienen los poderosos que quieren atropellar una doncella temerosa y recatada, poniéndole a la vista el dulce nombre de esposo, haciéndola creer que por ciertos respectos no se desposa luego: mentiras aparentes de verdades, pero falsas y malintencionadas.» Pero sea lo que fuere, yo me veo sin hermana y sin honra, puesto que todo esto hasta agora por mi parte lo tengo puesto debajo de la llave del silencio, y no he querido contar a nadie este agravio hasta ver si le puedo remediar y satisfacer en alguna manera; que las infamias mejor es que se presuman y sospechen que no que se sepan de cierto y distintamente, que entre el sí y el no de la duda, cada uno puede inclinarse a la parte que más quisiere...
El intercambio comercial con los pueblos fronterizos del Perú, ha tenido sus impugnadores, calificándola esta actividad órense de poco sentido patriótico y nada edificante de la dignidad nacional, toda vez que, los comerciantes olvidando la acción nefasta de los vecinos, concurren hacia ellos para estrechar relaciones e inclinarse hacia el brillo del oro enemigo, que ha servido de arma indigna para cotizar tierras y conciencias en la frontera y abrir campo ancho hacia una conquista meliflua, disimulada y traicionera de parte de los peruanos.