incienso

(redireccionado de inciensos)
También se encuentra en: Sinónimos.

incienso

(Del lat. incensum.)
1. s. m. BOTÁNICA Resina gomosa que produce un olor agradable al quemarse y se suele utilizar en ceremonias religiosas.
2. Mezcla de sustancias resinosas que al arder producen un olor agradable.
3. Cosa que se dice o hace para alabar a una persona los inciensos que le prodigaban eran hipócritas y falsos. alabanza, halago
4. BOTÁNICA Denominación común de varios árboles que producen resinas o aceites aromáticos, especialmente la planta burserácea de cuyo látex se extrae el incienso.
5. incienso hembra BOTÁNICA El que por incisión se le hace destilar al árbol.
6. incienso macho BOTÁNICA El que naturalmente destila el árbol.

incienso

 
m. Gomorresina aromática que se quema en las ceremonias de culto.
Mezcla de materias resinosas que al arder despiden buen olor.
fig.Lisonja.

incienso

(in'θjenso)
sustantivo masculino
1. resina obtenida de las plantas que al quemarse despide un olor aromático Encendió un incienso para aromatizar la sala.
2. alabanza exagerada que se hace a una persona por interés Déjate de inciensos conmigo que no lograrás lo que buscas.
Sinónimos

incienso

sustantivo masculino
olíbano, orobias.
Orobias es incienso en granos menudos.
Traducciones

incienso

encens

incienso

Weihrauch

incienso

incenso

incienso

wierook

incienso

incenso

incienso

البخور

incienso

incienso

incienso

Kadidlo

incienso

røgelse

incienso

קטורת

incienso

rökelse

incienso

ธูป

incienso

SM
1. (Rel) → incense
2. (= halagos) → flattery
Ejemplos ?
Allí telas riquísimas, preciadas joyas, metales y marfiles, drogas mil balsámicas, objetos sin fin, construidos para la utilidad o el capricho; allí manjares, bebidas, inciensos, narcóticos, estimulantes y venenos para todos los gustos; la vida y la muerte, el dolor placentero y el gozo febril.
Nos seduce con brebajes fugitivos que nos hacen asar a fuegos lentos cuando todos con su estirpe en alto se derraman en sus jugos densos, sintiéndose perpetuos en el horno donde cuecen sus aromas fatuos los inciensos.
Y a mi paso de minuto eterno diminuto ::no te encuentro Solitario navegar de los inciensos que recorre los llovidos ríos de un moribundo intento.
Y abstracto de su cuerpo, trasmutado en soledades locas, no percibió las fabricadas garras de su materia núbil, barcaza endeble, —ilusa aspiración de cosmos— y no acabó la travesía dorada de los inciensos...
instantes barrenados por decretos que se infieren de presagios extraviados en mis huellas... épocas pretéritas de inciensos y de sendas...
Y la nada siguió siendo nada acabando aventuras sin ruta al amparo del aire escondido que la acariciaba… Y la luz se deshizo en la niebla confundiendo la tierra y el cielo, agotando los mares sus ondas y muriendo en fatiga los sueños… Regresó a sus principios el cosmos desprovisto de antiguos ropajes, despojado de inciensos pensados, de misterios desnudados los secretos, mustias las euforias de los huertos y ausentes de cadencias los silencios.
Entre líneas y vértices secretos, inmerso bajo túneles sin sed, se grabaron paraísos en su sangre que después de hecha vino, los esbirros consumieron sin verterle con inciensos su fulgor...
Infinito seré... sin que apaguen las llamas que agigantan mis inciensos... sin que puedan derruir los gritos de sus máscaras informes —espantajos— mi cosecha de alas.
eclinada sobre tapices persas, pálida y triste, entre humaredas de pebeteros que la envuelven en nubes de exóticos inciensos y violentos sahumerios orientales, la zarina tiembla, pues va a regresar su esposo, su terrible esposo, de la guerra o de la caza.
Su padre, su madre y ella, los tres de rodillas, en constante adoración los unos de los otros, perfumándose con inciensos recíprocos para la mejor edificación y engaño del público.
Yo no he visto procesión como aquella al anochecer, con las calles enarenadas de salvia y de espliego; las casas ceñidas de follaje; las ventanas adornadas de colgaduras; los niños vestidos de ángeles o de santos; las jóvenes, envueltas en sus mantillas blancas, despidiendo de las manos flores y anises; las velas y los hachones dilatándose en dos largas hileras, como sartas de astros y moviéndose como enjambres de aerolitos; la bella efigie, vestida de brocado, reluciente de pedrería, con los rayos de su corona rnística en las sienes, con sus coros de querubines a los pies, reflejando las luminarias en las facetas de sus piedras preciosas, sonriendo con el amor divino, conducida entre nubes de inciensos...
15.° Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: Estas no concurren al templo a recibir inciensos, sino a tributarlos al Ser Supremo.