inaccesible

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inaccesible

1. adj. Que no tiene fácil acceso los alpinistas superaron el pico inaccesible. abrupto, impracticable
2. Que no puede ser alcanzado o conseguido tus propósitos son ambiciosos e inaccesibles. imposible

inaccesible

 
adj. No accesible.

inaccesible

(inakθe'siβle)
abreviación
1. que resulta imposible de alcanzar una isla paradisíaca e inaccesible
2. que es poco amable y cordial en el trato El jefe es bastante inaccesible para los empleados jóvenes.
3. que resulta muy difícil o imposible de comprender un poema críptico e inaccesible
Traducciones

inaccesible

inacessível

inaccesible

unzugänglich

inaccesible

لا يمكن الوصول إليها

inaccesible

недостъпен

inaccesible

无法访问

inaccesible

無法訪問

inaccesible

utilgængelige

inaccesible

액세스할 수

inaccesible

otillgängliga

inaccesible

ADJ [torre, montaña] → inaccessible; [precio] → prohibitive; [persona] → aloof

inaccesible

a. inaccessible.
Ejemplos ?
Para él la rueda del tiempo se había salido de su carril, y su deseo triunfante escogía su lugar en los siglos transcurridos... Se encontraba frente a frente con su quimera, una de las más inaccesibles, una quimera retrospectiva.
Plantaciones, por inaccesibles que hubieran sido dentro del monte; alambrados, por grande que fuera su tensión e infinito el número de hilos, todo lo arrolló el toro con sus hábitos de pillaje.
Una población harapienta surge del abismo, y vaga y roe al pie de los palacios unidos los unos a los otros en la larga perspectiva, gigantescos, mudos, cerrados de arriba abajo, inatacables, inaccesibles.
Luego que le venció fustigándole con sus golpes, cayó aquél de rodillas y gimió la monstruosa tierra, Fulminado el dios, una violenta llamarada surgió de él cuando cayó entre los oscuros e inaccesibles barrancos de la montaña.
Y aquel gigantesco territorio, selva, ríos, montañas, buena parte de ellos casi inaccesibles, vírgenes, y tenemos una gobernación y unos alcaldes como si estuviéramos en el centro del país.
Esta libre disposición del sueño sobre recuerdos inaccesibles a la vida despierta constituye un hecho tan singular y de tan gran importancia teórica, que quiero atraer aún más sobre él la atención de mis lectores, por la comunicación de otros sueños «hipermnésticos».
Su cuerpo achaparrado, duro, lleno de ángulos y nudosidades asemejábale a una encina añosa, dotada por un capricho de la Naturaleza de la facultad de trasladarse; su rostro curtido por la intemperie, era del color de la tierra labrada; no parecía sino que un solo arado había hecho los surcos de la una y las arrugas del otro; como crece entre los surcos la cizaña, desigual, revuelta y salpicándolo a trechos, crecía la barba en la cara rugosa del viejo labrador; hasta su cabeza puntiaguda, coronada de cabellos blancos, recordaba los picos inaccesibles que se erguían sobre la montaña, cubiertos de nieves perpetuas.
Básteos saber que al cabo de algunos años volvió siendo el dueño de un caudalito que había ganado con su trabajo; de una flor preciosa descubierta en unos montes inaccesibles, que en los tiempos modernos ha vuelto a encontrarse y se ha llamado camelia, y de una descripción exactísima de sus viajes, en que se revelaban los muchos conocimientos adquiridos con el estudio y la práctica de la vida.
En la parte que mira al norte no vive gente, lo uno por ser muy incómoda y mal sana; lo otro porque por allí es tan escabrosa que sin grandes dificultades no se puede llegar a la orilla de la mar, si no es entre riscos casi inaccesibles; por esta razón la poblaron de la parte meridional, donde tiene sólo un puerto razonablemente bueno, teniendo dos entradas por donde pueden pasar navíos de 70 piezas, siendo el fondo sin riesgo, y capaz de contener grande número.
Es algo eminente y su cumbre llana, desde la cual toda la isla se descubre; sus faldas son muy escabrosas, por lo ceñido que le tienen infinidad de rocas inaccesibles, de manera que la subida es muy difícil y siempre lo fuera si los españoles no hubieran tomado el trabajoso afán de hacer dicha senda, como ahora contaré.
Soñemos con los soles inaccesibles, y soñemos también con otras energías: las que nos rozan sin vernos, o nos acarician y quizá nos matan, las innominadas habitantes de la sombra.
La mano y la planta del hombre penetró y holló por la primera vez las inaccesibles alturas que circunvalan la capital de Venezuela, y así como los valles de Aragua se vieron cubiertos poco antes con el lozano verdor del añil aparecieron simétricamente coronadas de café las cimas y las laderas que habitaban los tigres y las serpientes.